Los primeros de la clase
sábado 21 de agosto de 2010, 19:57h
Actualizado el: 05 de septiembre de 2014, 21:31h
Mientras que muchos vecinos europeos tienen todavía por delante largos días de vacaciones entre agosto y septiembre, a pié de playa o de montaña, en chanclas y camiseta, la otra mitad andamos ya nerviositos revisando la lista del material escolar (último modelo de mochila-maleta con ruedas autoreflectantes incorporadas) y sacándole el bajo a los pantalones de lanilla de los niños (fastidiosa labor) que se les han quedado cortos.
La disparidad en el calendario de vacaciones entre unos países y otros es un tema del que sé algo por haber vivido por acá, por allá durante algunos años. De hecho es el que más se repite en las tertulias femeninas de la clase ‘expatriada’ a la que pertenezco. Cada modelo de educación es diferente, con más o menos horas lectivas, de fé o de laicismo, deporte o lenguas extranjeras, actividades extra-escolares etc. Lo que en todos es común es que los días sin ‘cole’ plantean a los padres una difícil organización logística, una especie de trauma, especialmente en familias uniparentales, aquellas en las que ambos trabajan, o las que no pueden contar con abuelos o con ayuda externa remunerada (aquí propongo que se remunere también a nuestros queridísimos abuelos, quienes permiten a algunos afortunados completar la jornda laboral, garantizando así el empleo).
En Suiza tenemos sólamente cinco semanas de vacaciones en verano (parece poco, algunos dirán ¡qué suerte!) no obstante contamos con otras seis repartidas dentro de cada trimestre (dos en octubre – dos en febrero – dos entre abril-mayo). ¿Es mejor? ¿Es peor? No lo sé. En Francia se da un ‘planning’ muy parecido, pero además de las vacaciones trimestrales, la pausa estival es casi tan larga como en España. En Grecia se repite la agenda española, con el argumento de que desde finales de junio hasta principios de septiembre hace tanto calor que no se puede estudiar (¡lo que costaría equipar a cada centro heleno con aire acondicionado!; hasta hace poco parece que Siemens hacía buenos descuentos…).
Existe una gran parte de realidad ‘cultural’ y ‘social’ dentro de cada sistema, y en ninguno de ellos las vacaciones de los niños coinciden con las que nos avala de mala gana el jefe de plantilla. Desde la Asociación de Mujeres Españolas apoyamos, tanto para Suiza como para España, el desarrollo de iniciativas y soluciones realistas que permitan compaginar el trabajo de los padres, el ocio y el descanso vacacional TODOS. Campamentos de verano, prolongación del horario escolar, centros lúdicos de día, flexibilidad de la jornada laboral… son algunas de las medidas que, además, contribuyen a crear empleo en el sector terciario, para que la rueda ruede. Nuestros queridísimos abuelos jubilados ya tienen bastante con sus achaques y son ellos los que ahora (cotización cumplida, ¡viva la cotización!) se merecen disfrutar del tiempo libre y no que les carguemos, encima, con nuestros adorables pequeñines. ¡Gracias ‘abu’!
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Periodista
PEPA ECHANOVE es periodista y miembro de la Asociación-Red de Mujeres Españolas en Suiza.
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