El aumento del paro, reflejo de la política económica de Zapatero
viernes 03 de septiembre de 2010, 00:48h
La estacionalidad del empleo estival en España es una constante; de ahí que no deban tenerse en cuenta sus oscilaciones -por lo demás, consustanciales al propio modelo- en sentido estricto para analizar el panorama laboral. Menos aún, de manera interesada. Porque tan normal es que a principios de verano aumenten las contrataciones como que a finales del mismo disminuyan. Así las cosas, resulta muy ventajista la posición del Gobierno sacando pecho en el primer caso y recurriendo a la coyuntura estacional en el segundo.
Más que nada, porque llevamos cinco agostos consecutivos de mal en peor. 58.000 nuevos parados no es, según Elena Salgado, “un mal dato”. ¿Es bueno, entonces? Semejante número de desempleados se une a los cuatro millones largos que ya había en España de personas sin trabajo, lo que implica un número similar de no cotizantes y, lo que es peor para las arcas públicas, una cifra casi imposible de asumir a la hora de pagar los subsidios. Y eso es lo que penalizan los mercados, escépticos de que el Gobierno Zapatero sea capaz de afrontar la dramática situación a la que se enfrenta. Por no hablar de los miles de empresas que han tenido que echar el cierre, con el deterioro estructural que ello implica.
Todo lo anterior contrasta abiertamente con las declaraciones que desde hace ya tiempo vienen haciendo los responsables del Gobierno acerca del repunte de la economía y los famosos “brotes verdes”. Si eso fuera cierto y la batería de iniciativas anticrisis puesta en marcha por el señor Zapatero fuese tan buena como pregona, los resultados serían otros. No es el caso. Y no lo es porque ni hay “brotes verdes”, ni la economía repunta ni se puede pretender que un puñado de ocurrencias cosméticas resuelva un problema cuya responsabilidad -ya que no en su origen- recae, desde luego en la penosa forma de abordarlo, en el actual Ejecutivo, con su Presidente a la cabeza.