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Para el Dalai Lama, China está llevando a cabo un "genocidio cultural"

En sólo cinco días murieron 80 tibetanos y 72 fueron heridos

domingo 16 de marzo de 2008, 10:08h
"En lo que se refiere al número de cuerpos, es ochenta", declaró el portavoz del Gobierno en el exilio, Thubten Samphel, que además indicó que otras 72 personas habían resultado heridas durante el transcurso de los disturbios.

El Gobierno chino lanzó un ultimátum de 48 horas a los manifestantes por la independencia del Tíbet para que cesen las protestas que han originado los peores episodios de violencia desde 1989.

Las autoridades judiciales dieron a los manifestantes hasta el lunes por la noche para dar un giro a los acontecimientos a cambio de una amnistía. "Los criminales que no se rindan antes de la fecha límite serán castigados cumpliendo con la ley", anunciaba la página Web del Gobierno tibetano en China.

Las autoridades de Beijing señalaron también que aquellos que apoyen o cobijen a los manifestantes serán castigados y que por contra se recompensará a aquellos que ofrezcan información. La televisión tibetana, controlada por el Gobierno, instó a los ciudadanos a denunciar "el propósito malintencionado" del Dalai Lama.

Además, la presión internacional aumenta sobre Beijing. Australia, Estados Unidos y Europa instaron a China a encontrar una solución pacífica, mientras que Taiwán condenó la represión ejercida contra los tibetanos por parte del Gobierno chino.

El Dalai Lama asegura que el Tíbet sufre un "genocidio cultural"
El líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, aseguró hoy que esa región está sufriendo "alguna clase de genocidio cultural" y que las autoridades chinas pretenden alcanzar la paz mediante el uso de la fuerza.

En una rueda de prensa televisada desde Dharamsala, la ciudad india septentrional que acoge al Gobierno tibetano en el exilio, el Dalai Lama dijo que de una forma "intencionada o no intencionada, alguna clase de genocidio cultural está teniendo lugar" en el Tíbet.

Asimismo, aseguró que sus reivindicaciones no han cambiado por los últimos acontecimientos y que sigue pidiendo "autonomía, no independencia". El líder espiritual también pidió la ayuda de la comunidad internacional a quien atribuyó una responsabilidad de carácter moral en la causa tibetana.

En su primera comparecencia pública tras los disturbios del pasado viernes en Lhasa, la capital tibetana, el Dalai Lama volvió a expresar su apoyo a la celebración de los Juegos Olímpicos de Pekín este año.

Fuentes oficiales chinas señalan que en estos disturbios se han registrado "10 civiles muertos y 12 policías gravemente heridos". Sin embargo, el exilio tibetano cifra en al menos 30 los muertos y precisa que ha recibido informaciones según las cuales este número podría llegar al centenar

El máximo líder tibetano denunció las trabas y restricciones que, a su juicio, las autoridades chinas imponen al desarrollo de la educación y la formación en los monasterios tibetanos y alertó del riesgo de desaparición al que se enfrenta el patrimonio cultural del Tíbet.

Además, expresó su preocupación por el hecho de que las autoridades chinas hayan hecho uso de "la fuerza" para conseguir la estabilidad y la paz en la región tibetana.

Los disturbios de Lhasa tienen lugar en medio de las protestas que desde el pasado día 10 protagonizan los monjes budistas y que se iniciaron para recordar el aniversario de la fracasada rebelión tibetana contra el mandato chino en 1959, que causó la huida al exilio del Dalai Lama.

El Dalai Lama tiene su residencia habitual en Dharamsala, en el norteño estado indio de Himachal Pradesh, donde se encuentra la Administración Central Tibetana en el exilio.

Se calcula que la India acoge a unos 130.000 tibetanos que abandonaron sus hogares a partir de 1959.

Todo empezó el lunes
Las manifestaciones comenzaron el pasado lunes en el monasterio de Deprung, cuando 500 monjes quisieron conmemorar de un modo pacífico el 49 aniversario de la rebelión de 1959 contra el dominio de China, que sofocó el levantamiento que concluyó con el exilio de 100.000 tibetanos, entre ellos su líder espiritual, el Dalai Lama.

Las protestas, no obstante, fueron adquiriendo intensidad a lo largo de la semana y se prolongaron hasta ayer, jornada en la que alcanzaron su máxima magnitud al sumarse civiles a las manifestaciones de los monjes y protagonizar enfrentamientos con la Policía e importantes disturbios.

Las autoridades señalaron que se produjeron saqueos y asaltos por parte de manifestantes armados con cuchillos, botellas, barras de hierro, piedras, palos y líquidos inflamables que provocaron 40 fuegos de importancia en los que ardieron vehículos, tiendas, centros comerciales, hoteles, bancos, escuelas, hospitales, viviendas particulares, mercados y una mezquita.

Censura del Gobierno chino
El Gobierno chino ha guardado silencio sobre el desarrollo de los acontecimientos a lo largo de la semana, por lo que las noticias han ido apareciendo con cuentagotas. La censura ha alcanzado incluso a la señal de cadenas de televisión extranjeras, como la CNN, cuando informan sobre la actualidad de Lhasa.

Las autoridades han calificado los sucesos de "sabotaje separatista" y han acusado al Dalai Lama y a "su camarilla" de ser los instigadores de la revuelta. "Trataremos con severidad y de acuerdo con la ley a aquellos que se involucren en actividades que busquen la división de la nación", subrayó el presidente del Gobierno tibetano, Qianba Puncog.

Otras autoridades judiciales y policiales como el Alto Tribunal de Tíbet, la Fiscalía Regional y el Buró Regional de Seguridad Pública, anunciaron en una nota que "eximirán de castigo" a quienes depongan su actitud y "den información" sobre otros manifestantes.

Mensajes del Dalai Lama
El Dalai Lama, por su parte, en declaraciones recogidas por la emisora Radio Free Asia, hizo dos llamamientos: uno, "a los líderes chinos para que interrumpan el uso de la fuerza y reconduzcan el largo resentimiento del pueblo tibetano a través del diálogo con él" y otro a "sus compatriotas tibetanos para que no recurran a la violencia".

La embajada de España en Pekín confirmó la presencia de un ciudadano de nacionalidad española en Tíbet que se encuentra en perfecto estado, estimó que la situación en Lhasa está bajo control y sostuvo que no se plantea pedir a los turistas españoles que no viajen a la región, algo que, añadió, no planea hacer ningún país de la Unión Europea.

Ocupación del Tíbet
Las tropas chinas ocuparon Tíbet en 1951 y en 1989 Pekín ordenó la ley marcial en Lhasa tras las manifestaciones de los tibetanos en demanda de su independencia, una protestas que, como las de esta semana, comenzaron un 10 de marzo, aniversario de la revuelta de 1959.

Los sucesos de Lhasa tienen lugar a menos de cinco meses del inicio de los Juegos Olímpicos de Pekín, una cita en la que China quiere mostrar al mundo la mejor de sus imágenes, por lo que trata por todos los medios de que no se politice. Sin embargo, conflictos como los de Tíbet, Xinjian y Darfur y la recurrente problemática de la situación de los derechos humanos en China amenazan con echar por tierra los esfuerzos de Pekín.

Los exiliados dicen que los muertos ascienden al centenar
Exiliados tibetanos residentes en India informaron de que al menos un centenar de personas han muerto en las protestas organizadas en la capital de Tíbet, Lhasa, con motivo del fallido levantamiento protagonizado por el Dalai Lama contra el Gobierno chino en 1959, según informó la cadena estadounidense CNN.

No obstante, la agencia oficial de noticias china, Xinhua, sigue manteniendo que sólo diez personas perdieron la vida en los enfrentamientos de ayer, cuando la Policía bloqueó una marcha iniciada por los monjes budistas.

A pesar de la tensa calma que se respira ahora en la capital tibetana, varios "bloggers" chinos, así como ONG presentes en la región autónoma china, han denunciado que las fuerzas de seguridad de Beijing han cerrado los tres monasterios principales que rodean Lhasa. En India, al menos 61 personas han sido arrestadas por organizar una protesta ilegal frente a la Embajada china en Nueva Delhi, según informó el portavoz del Congreso de la Juventud Tibetana, Komchok Yarphel.

Las autoridades chinas, en un nuevo varapalo internacional a pocos meses de la celebración de los JJ.OO., han responsabilizado directamente al Dalai Lama --ahora en el exilio-- de los disturbios. No obstante, el líder religioso respondió que los manifestantes sólo protestaban a raíz de "su profundo resentimiento contra el Gobierno de Beijing".

"Como siempre he dicho, la unidad y la estabilidad bajo la fuerza bruta es, en el mejor de los casos, una solución temporal", consideró, antes de apelar al Gobierno chino para que deje de hacer "uso de la fuerza y atienda el resentimiento de los tibetanos, dialogando con los tibetanos".

De momento, la televisión estatal china mostró hoy por primera vez escenas del enfrentamiento entre la Policía y los manifestantes, que aparecen quemando edificios en Lhasa.

Asimismo, las autoridades chinas anunciaron que serán "indulgentes" con los que forman parte en los disturbios de la capital tibetana si se retiran antes de medianoche del lunes, según informó la agencia de noticias Xinhua.
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