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Antonio Gala escritor con mayúsculas

Juan José Alonso Millán
lunes 06 de septiembre de 2010, 21:26h
Antonio Gala era dramaturgo antes de estrenar. Corrían los años sesenta del siglo pasado, cuando en la tertulia de los poetas del café Gijón, se hablaba de un libro de poemas ENEMIGO ÍNTIMO. Su autor un jovencito cordobés que irrumpía en el mundo de la lírica con versos impregnados de un profundo lirismo y un amor sublime. En el parnaso griego, que era el café de la época, conocí a Antonio Gala. Somos de la misma edad y los dos llevábamos en nuestras mochilas un cargamento de sueños y ganas de triunfar. Antonio con una gracia andaluza y una enorme cultura, se llevó de calle a los tertulianos, cosa que ocurre cuando se está en el anonimato. Me parece recordar que por entonces, se ganaba la vida en una galería de arte. Ya había que tener arte, para en aquella época vivir de una cosa así. El mejor director teatral de la postguerra José Luis Alonso, estrenaba en el María Guerrero LOS VERDES CAMPOS DEL EDÉN, 1963, el mismo año que yo daba a conocer EL CIANURO ¿SÓLO O CON LECHE? La profecía de los tertulianos, críticos y profesión se había cumplido, Antonio era ya un espléndido dramaturgo, que no olvida su vocación inevitable de poeta, y un par de años más tarde: MEDITACIÓN DE QUERONEA, otro triunfo del escritor.

En la escena NOVIEMBRE Y UN POCO DE YERBA y en el 72, una de sus mejores obras, LOS BUENOS DÍAS PERDIDOS.
Eugenio Suárez, el editor de moda: EL CASO, C7, EL COCODRILO, SÁBADO GRÁFICO, VELOCIDAD, nos reúne en su despacho y nos invita a colaborar en sus publicaciones. La admiración de Eugenio por Gala era extraordinaria y no le faltaba razón, Gala escribía primorosamente, con gracia y con censura, cosa que no olvidábamos jamás. Nos veíamos por la noche en Mayte. Allí Antonio era uno más de la familia no un cliente. Creo, que vivió un tiempo en el chalet de Mayte donde escribió alguna función. Divertido, mordaz, inteligente y trabajador rápido gracias a un lenguaje totalmente original, que hacía delicias de cualquier tertulia. Nos hemos llevado bien. Hemos sido rivales en éxitos, nada que ver Quevedo – Góngora. Recuerdo con nostalgia de la buena, las comidas los domingos en Navacerrada en casa de Vizcaíno Casas cuando vivía Franco y no podía haber resucitado, como luego glosó Vizcaíno. Sus paellas y la cantidad de amigos; Berlanga, José Vicente, Herreros, Marciano, Tono, Mingote, en aquella imponente piscina de agua helada de la sierra, saboreando la exquisita paella que hacía Ponesa.

Antonio Gala seguía siendo el mismo. No cambió ni cuando estrenó ANILLOS PARA UNA DAMA. El éxito fue imponente y alarmante. Le asediaban en todas partes y triunfó tanto, que ya no pudo volver a pisar el café donde le ponían verde. Seguía con sus poemas y estrenando; ¿POR QUÉ CORRES ULISES?, PETRA REGALADA, fui testigo del éxito de Buenos Aires, SÉNECA, CARMEN CARMEN, donde comienza su relación con su actriz predilecta Concha Velasco. Vinieron muchos más éxitos. No ha parado, porque Antonio tuvo la inteligencia de no caer seducido por las redes de Talía; ni empresario, ni director, ni productor, sólo socio de la SGAE y punto.

Un día le dio por escribir novela y triunfó también, como lo hicieron Galdós, Valle Inclán o Jardiel Poncela. Batir el éxito en el teatro se lleva a duras penas, pero triunfar en las dos cosas es como insoportable o si no, que se lo pregunten a Cervantes, que las pasó putas. EL MANUSCRITO CARMESÍ, LA PASIÓN TURCA, MÁS ALLÁ DEL JARDÍN, han hecho que las colas en la Feria del libro sean comparables a la cola de Jesús los primeros viernes de mes. Cuando la televisión tenía a penas basura, Gala escribió unas series inolvidables: series de escritor; cultura y divertimento. En la actualidad, una cosa así resulta impensable. Antonio Gala, es el escritor con mayúsculas de la mitad del siglo XX y en la actualidad sigue en plena forma. Hace poco coincidimos en La Boite del Pintor a las tres de la madrugada con música infernal y personal evolucionando en la pista como locos. El paso del tiempo no ha mancillado su esqueleto, ni menguado su talento. Porque hay que tener salud y un cerebro de atleta, para cepillarse todos los días un artículo, LA TRONERA que leo con fidelidad en EL MUNDO. Le ha faltado un Óscar de Hollywood y un número de circo en Canadá, pero todo se andará.

Antonio sabes de mi admiración de siempre y mi amistad inquebrantable. ¿Cuándo nos vamos a echar unos bailes de madrugada? Nos llamamos.

Juan José Alonso Millán

Comediógrafo

JUAN JOSÉ ALONSO MILLÁN es comediógrafo

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