temas de américa y europa
[i]El Bicentenario de México en tiempos del narcotráfico[/i]
miércoles 08 de septiembre de 2010, 09:29h
"He arado en el mar"
Simón Bolívar
El 16 de septiembre próximo se cumplen 200 años del inicio de la lucha por la independencia de México, que en aquel entonces abarcaba como Nueva España desde Alta California hasta gran parte de Centroamérica. En 1821 al consumarse la independencia de México con respecto a España, Centroamérica se separó a su vez de México. Al igual que en la Nueva España en el resto de territorios españoles en América se registraron movimientos armados encabezados principalmente por Simón Bolívar, Sucre, San Martín y O'Higgins y se consiguió la independencia casi al mismo tiempo después de muchas batallas con millares de muertos en todos los bandos.
En el caso mexicano, la historia registra violencia en casi todos los cambios: la independencia; la rivalidad entre conservadores y liberales; la guerra contra Estados Unidos en 1847 que le costó a México perder más de 2 millones de kilómetros cuadrados; la guerra de Reforma; la imposición a la fuerza de Porfirio Díaz convertido en dictador; la revolución que comprende a su vez varias guerras intestinas, la más dura, la guerra cristera (1926-1929). En 1968 hubo otra vez derramamiento de sangre en Tlatelolco, pero en el año 2000 no hubo violencia cuando el PRI, como partido hegemónico perdió las elecciones presidenciales frente a la coalición entre el Partido Acción Nacional y el Partido Verde.
10 años después el cambio democrático está seriamente amenazado por la violencia cotidiana, sobre todo en el norte debido a que los narcotraficantes con las maletas llenas de dinero gracias a sus clientes fieles estadounidenses y a las potentes armas que adquieren también en Estados Unidos, han enfrentado duramente al Estado mexicano y también se han enfrentado entre sí.
Periodistas, policías -algunos corruptos y otros honestos- militares, estudiantes, empresarios, sicarios, migrantes extranjeros, mujeres pobres, víctimas de secuestro, indígenas mexicanos, han muerto en miles durante los últimos casi cuatro años en una "guerra de facto" donde los civiles que somos casi todos incluidos los narcotraficantes que no tienen el status de derecho internacional de "fuerza beligerante" llevamos la peor parte. Y llevamos la peor parte, porque la inmensa mayoría de los mexicanos no consumimos drogas ni portamos armas, ni lavamos dinero, pero podemos sufrir un atentado a "fuego cruzado" en la calle, en un bar, o fuera de una escuela. Simplemente hay ingobernabilidad en una parte de la república mexicana donde hay por supuesto corresponsabilidad del gobierno federal y gobiernos locales, la mayoría de extracción priista que ansían volver al poder presidencial en 2012 como si lo hicieran magníficamente.
Es verdad que la Ciudad de México es mucho más segura que Caracas, -considerada por El País de Madrid como la capital más insegura de América a disgusto del semidictador Chávez- y es más segura que Washington D.C., precisamente porque en la capital de Estados Unidos se registran más homicidios que en la capital mexicana. Pero el norte de México está peor que todo Iraq: diariamente hay ejecutados, con la agravante de que las bandas criminales mexicanas han hecho estallar coches-bomba. Muchas empresas han cerrado porque sus dueños tienen miedo de ser extorsionados o asesinados. Esto agrava la crisis económica mexicana negada por el gobierno federal, precisamente porque el desempleo sigue siendo un problema mayúsculo que el presidente Calderón y sus colaboradores maquillan con cifras: hablan de los empleos creados pero no hablan de los empleos perdidos por diversas razones.
Brasil que no es parte de Hispanoamérica sino de Iberoamérica, y por eso a propósito titulé mi artículos BREVES REFLEXIONES SOBRE LA INDEPENDENCIA DE HISPANOAMÉRICA, obtuvo su independencia de Portugal sin violencia, en cambios los países americanos de lengua castellana se tuvieron que batir en duelo con España y después vinieron las divisiones internas, las traiciones y complots que le costó la vida a Sucre y el exilio interior y muerte quizá por tristeza a Bolívar, El Libertador, héroe que se moriría de vergüenza si viera su país natal tan mal gobernado.
La celebración del bicentenario en México tiene un sabor agridulce, porque vivimos tanta violencia como en 1810 aunque de manera diferente y porque México no depende de la corona ni del gobierno español, pero depende económicamente de Estados Unidos, su socio comercial sí, pero también corresponsable en el desastre que padecemos los mexicanos hoy, por ser el país más consumidor de estupefacientes y por ser el fabricante más grande de armas convencionales en el mundo.
Estoy cierto de que México podrá recuperarse poco a poco, pero necesita ir a fondo en las investigaciones criminales. Cayó uno de los principales narcotraficantes apodado "La Barbie" que es estadounidense de nacimiento, pero no han caído sus protectores políticos mexicanos, personajes siniestros, traidores y corruptos que han puesto de rodillas a México frente a la delincuencia organizada. El silencio de "La Barbie" ha puesto nervioso a varios o quizá a muchos que se beneficiaron económicamente de negocios ilícitos y que por otra parte explica el reguero de muertos en más de cien municipios mexicanos.
La celebración del bicentenario está empañada por tanto derramamiento de sangre. La corrupción y la impunidad son factores que explican perfectamente el crecimiento de los carteles del narcotráfico.
Me acuerdo del gran Unamuno que en 1913 exclamó: "Me duele España". Y seguramente repitió esta frase en 1936 en plena guerra civil. Ah don Miguel si usted supiera cuánto me duele México, se sorprendería...me duele México, más en septiembre, "mes de la patria"en plenos festejos burocráticos -como si fuesen cortinas de humo- por el bicentenario de la independencia de México. "VIVA MÉXICO LIBRE... DE CORRUPCIÓN".