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El fanatismo de Terry Jones

miércoles 08 de septiembre de 2010, 21:02h
Modernos, tolerantes y liberales, así nos gusta pensar que somos en los países occidentales, sobre todo, después de superar tremendos episodios históricos como el holocausto. Pero también sabemos que elementos extremistas no sólo los hay en los países islámicos, por mucho que en aquellos la radicalidad a la hora de defender sus creencias esté bastante más extendida y mucho menos estigmatizada. Pero “fuera complejos”, ha debido pensar Terry Jones, un pastor evangélico de la pequeña localidad de Gainsville, en Florida, que ha lanzado públicamente la terrorífica propuesta de “celebrar” el “Día de la Quema del Corán” coincidiendo con el 11 de septiembre. Da miedo, sí, pero él asegura haber creado un grupo en Facebook al que se han adherido ya algunos ansiosos participantes en la programada hoguera. Pirados peligrosos, los hay en todas partes. Y como Internet va a la velocidad del rayo, el clérigo ya es mundialmente famoso, le llueven las entrevistas y seguro que, a partir de ahora, su libro titulado “El Islam es el demonio”, del que hasta el momento sólo había conseguido vender unas cuantas copias, se cuela en las listas de los más vendidos.

En todo caso, oportunista o fanático, el tal Jones se defiende, o mejor dicho, defiende su mediático plan y asegura, flemático, posando con soltura ante las cámaras con ese blanco mostacho que es en sí mismo toda una declaración de ideologías e intenciones, que “se trata sólo de quemar libros, que no van a ir por ahí sacando personas de sus automóviles para asesinarlas”. No me digan que no se les ponen los pelos de punta. Una cosa es defenderse y otra muy distinta y, además tremendamente estúpida, es andar por ahí provocando a quien siempre anda con ganas de bronca, especialmente, cuando las posibles e indeseables consecuencias pueden recaer en personas que, seguramente, en nada comulgan con tan peculiar predicador. Desde Afganistán, por ejemplo, el general David Petraeus no ha tardado en advertir que las imágenes del Corán quemándose van a ser usadas por grupos extremistas para incitar a actos violentos, porque allí los fanáticos hace mucho que pasaron a mayores y sólo les faltaba una excusa lanzada en su propio lenguaje. Vaya manía de ponerse a enredar en los avisperos.

Bastante más comprensible es, por ejemplo, que la mitad de la población de Nueva York se haya declarado contraria a la construcción de una mezquita en la “zona cero”, porque también son ganas de echar vinagre en las permanentes heridas de los afectados, y seguro que hay bastantes lugares en la ciudad que estarán encantados de recibir a los nuevos inquilinos. Estados Unidos es el país de la libertad, aunque el comprensible miedo por lo que ocurrió el 11 de septiembre de hace nueve años haya vuelto del revés algunas convicciones que, en realidad, siempre pecaron de un exceso de utopismo o mentalidad naif. Aún así, y como recuerda el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, “no podemos decir que vamos a aplicar la Primera Enmienda sólo en aquellos casos en los que estemos de acuerdo”. Si quiere, Terry Jones tiene todo el derecho de montarse una barbacoa con sus chiflados acólitos al fuego lento del fanatismo más indeseable.

Alicia Huerta

Escritora

ALICIA HUERTA es escritora, abogado y pintora

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