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En busca de la identidad cultural de los ainus

Hidehito Higashitani
lunes 13 de septiembre de 2010, 18:49h
Desde hace dos años cuando el parlamento japonés aprobó por unanimidad la resolución que proponía el reconocimiento de los ainus como pueblo indígena, se ha venido intentando poner en práctica hasta ahora una serie de medidas para mejorar las condiciones de vida, sobre todo en el campo de educación y de trabajo, y para impulsar la integración del pueblo ainu a la comunidad japonesa. Por ejemplo, el ‘Consejo asesor de especialistas para la reivindicación social de los ainus’, organismo nuevamente creado por el Gobierno, se encarga de diseñar una estrategia global y de proponer unas medidas concretas para los ainus tales como el apoyo económico a las familias de dicha raza y otros medios de ayuda tanto material como moral.

La resolución aprobada por el parlamento hace dos años reconoce oficialmente a los ainus como “el pueblo indígena que habita en la parte septentrional del archipiélago japonés, principalmente en Hokkaido y que posee su propia lengua, la religión y la cultura”. Concretamente en Hokkaido viven unos 23 mil personas de la raza ainu según los datos del gobierno de dicha prefectura.

Recientemente se ha realizado por la iniciativa del ‘Centro de investigación sobre los indígenas y los ainus’ de la Universidad Nacional de Hokkaido un sondeo con unos 2.900 familias ainus que pertenecen a la ‘Asociación de los ainus de Hokkaido’, cuyos resultados nos indican unos hechos de interés que muestran con claridad las condiciones económicas en que se encuentran ellos.

Entre estas 2.900 familias encuestadas en el último sondeo, unas 550 –el grupo más numeroso- han contestado, en relación al ingreso anual, que ganan al año de 2 a 3 millones de yenes (de 19 mil a 28 mil euros aproximadamente) y el ingreso medio anual de una familia ainu gira alrededor de unos 3 millones seiscientos mil yenes (unos 34 mil euros). Si tenemos en cuenta que el promedio del ingreso anual de las familias japonesas de la región de Hokkaido es de unos 5 millones setecientos mil yenes (unos 53 mil euros), se pone de relieve una vez más la inferioridad económica de los ainus frente a una familia media japonesa.

Y en cuanto al nivel de estudios superiores que pueden alcanzar los jóvenes de menos de treinta años de edad, el porcentaje de los estudiantes que ingresan en las universidades dentro de toda la población ainu es de unos 20 %, cifra bastante inferior a la media nacional que es de unos 40 %.

Por otro lado, La Universidad de Sapporo –situada en la capital de la provincia de Hokkaido- ha empezado su programa de matrícula gratuita y de becas que se conceden como máximo a seis estudiantes que pertenecen a la raza ainu y que se comprometen a dedicarse al estudio de la lengua y cultura de los ainus y la historia de la región norteña de Japón. De esta forma se espera fomentar a los propios ainus el interés hacia la lengua y cultura de sus antepasados y formar un grupo de futuros herederos y transmisores de la buena tradición autóctona para las generaciones venideras.

Hace más de un año comenté en estas columnas el enorme interés que muestra Jean-Marie Gustave Le Clézio, el Nobel de Literatura de 2008, por la excelencia de las culturas perdidas, entre ellas, la de los ainus y su fuerte espaldarazo para la publicación por la editorial Galliamard de París del libro “Tombent, tombent les gouttes d’argent”, que es la versión francesa de Kamuy-Yukar o Recopilación de cantos divinos de los ainus.

Allá por los años veinte del siglo pasado, Chiri Yukie, de la raza ainu y benemérita recopiladora de dichos cantos, ya se lamentaba en su prólogo a la versión japonesa de Kamuy-Yukar de la siguiente manera:
“La lengua que utilizaban nuestros queridos antepasados en su vida diaria para comunicarse mutuamente y aquellas hermosas palabras que ellos acostumbraron a utilizar y que transmitieron a sus hijos, todo eso está destinado a desaparecer irremediablemente y a quedar en el olvido tal como ocurre a todos los débiles y oprimidos, condenados a perecer”.

De entre los jóvenes estudiantes ainus que se formen en la Universidad de Sapporo, esperamos que surjan unos estudiosos que se dediquen seriamente a los estudios de la rica tradición de la lengua y cultura de los ainus, que antiguamente vivían felices en su amplia y rica tierra de Hokkaido hasta que les turbaron la paz los exploradores venidos del sur.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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