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Panorama petrolero argentino

domingo 16 de marzo de 2008, 18:12h
Los hidrocarburos han ocupado siempre un lugar importante en la agenda política argentina; recordemos el frustrado acuerdo con la Standard Oil de California propiciado por Perón antes del golpe militar que lo derrocó en 1955, o los contratos petroleros impulsados por Frondizi y Frigerio en 1958. También podríamos mencionar las iniciativas de Alfonsín para estimular la producción nacional, bautizadas como el Plan Olivos en 1988 y que fueran profundizadas por Menem en los noventa con la privatización de YPF. Es así como Argentina, tradicional importador de petróleo no solo pudo lograr su anhelado autoabastecimiento, sino también convertirse en exportador no sólo de petróleo sino también de gas. Pero las cosas han comenzado a cambiar en los últimos años a pesar de que los precios energéticos han trepado ( a fines del 2001 el petróleo se cotizaba a apenas 20 dólares el barril y en la actualidad supera los 100). Si no se define una nueva política de hidrocarburos que aliente el aprovechamiento de los recursos argentinos se corre el riesgo de caer en la trampa de la “triple tenaza”, al transitar desde un estadio de energía abundante, barata y exportada a otro caracterizado por energía escasa, cara e importada.


Argentina está en presencia de un creciente desfase entre una demanda energética que trepa por la fuerte expansión económica y una oferta que declina. Señalemos que la producción de petróleo viene cayendo desde 1998, cuando su nivel se ubicaba un 32 por ciento por encima del volumen actual. Pero lo grave es que las reservas vienen cayendo aún más por la merma en las tareas de exploración. Por todo esto no debe sorprender que las exportaciones se estén evaporando y apunten a su extinción, cuando se pierda el autoabastecimiento y emerjan así presiones para alinear los precios internos con los precios de importación que equivalen a más del doble. Para darse cuenta de ello basta con mirar a los vecinos importadores de petróleo, Brasil, Chile, Paraguay, y Uruguay donde los combustibles tienen precios que duplican los argentinos.


Pero el mayor esfuerzo debe estar orientado hacia el gas que, como no es un commodity global como el petróleo, se moviliza en ámbitos regionales más reducidos, potenciando así su importancia geopolítica por la gravitación de la cercanía geográfica entre países exportadores e importadores. La madre de todas las batallas por la seguridad energética se librará por estas razones en el sector gasífero ya que en pocos países el gas es tan importante como en Argentina. En el mundo representa apenas la quinta parte del consumo de energía, mucho menos que el petróleo y el carbón. Las cosas son distintas en Argentina, donde el gas satisface la mitad del consumo energético (en Brasil apenas el 8 por ciento). No es sólo esencial para el confort familiar, sino que también es un insumo crítico en las muchas actividades productivas que necesitan de gas abundante y barato para potenciar sus ventajas competitivas. Alrededor del 60 por ciento de la generación eléctrica depende del gas; con más de 1,5 millones de vehículos impulsados por GNC (gas natural comprimido) Argentina lidera en el mundo la transformación tecnológica que significa este reemplazo de petróleo por gas. No es una exageración decir que el crecimiento económico argentino dependerá del acceso a suministros seguros de gas a costos moderados. Es preocupante observar que la producción de gas está declinando desde el 2004 y las reservas han caído más del 40 por ciento desde el 2002.


La caída en las reservas y en la producción de hidrocarburos no puede ser atribuida a una “maldición geológica” sino a la ausencia de políticas que alienten inversiones que enfrenten el riesgo exploratorio. Los productores de hidrocarburos en los últimos años pusieron más énfasis en extraer de pozos conocidos que en incorporar reservas. Es urgente replantear la movilización de genuinos capitales de riesgo para el desarrollo de áreas potencialmente productivas... En este nuevo régimen habrá que captar la renta fiscal del recurso mediante licitaciones abiertas, transparentes y competitivas. Este mecanismo es claramente superior a las decisiones discrecionales de adjudicación de concesión y renovación de áreas territoriales a las cuales son tan afectas las empresas petroleras favorecidas y las burocracias políticas de muchos países petroleros.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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