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Escuelas tomadas en Buenos Aires

Enrique Aguilar
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enrique_aguilarucaeduar/15/15/19/23
miércoles 15 de septiembre de 2010, 15:30h
Nunca estará de más recordar la afirmación de Karl Popper según la cual “en la adopción del principio democrático va implícita la convicción de que hasta la aceptación de una mala política en una democracia (siempre que perdure la posibilidad de provocar pacíficamente un cambio en el gobierno), es preferible al sojuzgamiento por una tiranía, por sabia o benévola que ésta sea”.

Traigo a mención esta cita porque la encuentro oportuna a la hora de cuestionar el procedimiento mediante el cual un numeroso grupo de estudiantes secundarios viene demandando mejoras edilicias para sus respectivas escuelas, aspiración que parece esconder la pretensión de derribar de su cargo al actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Seguramente pocos reclamos son tan legítimos como el relativo a la existencia de un ámbito adecuado para el estudio. En este sentido, la condición de abandono en que se encuentran muchas instalaciones escolares es verdaderamente afrentosa, por más que en los últimos tiempos se hayan encarado obras de refacción o aun reparaciones menores que ciertamente no satisfacen pero que en cualquier caso perduran por el tiempo en que el ensañamiento de algunos lo permite.

Sin embargo, el apoyo explícito de la presidenta de la Nación a esta metodología de protesta y las propias declaraciones de sus responsables permiten al menos abrigar dudas con respecto al objetivo último de una confrontación iniciada hace dos meses, que no tiene miras de terminar, y que desde luego trasciende la figura de quien está al frente de la cartera de educación porteña.

Los medios informan que ya hay veintisiete edificios escolares secundarios y terciarios tomados. También se han escuchado voces que exhortan a “nacionalizar” el conflicto. Por mi parte, y a riesgo de equivocarme, insisto en que el propósito inmediato no es sólo edilicio. Lástima que ese propósito es el que anima a quienes por otro lado nos hablan de democratización, olvidando que la democracia supone ante todo la vigencia de instituciones (empezando por la elecciones generales) que, para volver a la cita de Popper, permiten echar por las buenas a un gobernante cuando el calendario electoral lo establece y no por vía de movilizaciones, toma de instalaciones públicas, cortes de calles u otras medidas de fuerza.


Enrique Aguilar

Politólogo

ENRIQUE AGUILAR es director del Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina

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