Antena 3 ha ofrecido en exclusiva las primeras imágenes del atentado contra una base española en Afganistán y en el que murieron el capitán José María Galera, el alférez Abraham Leoncio Bravo y el traductor Ataollah Taefik Alili el pasado 25 de agosto.

El ataque se produjo en la antigua base española de
Qala i Nau. El terrorista, conductor de uno de los oficiales, disparó contra ellos. Los soldados acudieron al lugar atraidos por el sonido y mataron al asaltante. Cuando los afganos encontraron el cadáver, se manifestaron contra la base, lo que obligó a los militares a realizar unos disparos para dispersarlos.
Fue con un
kalashnikov y quemarropa. Un talibán infiltrado como chófer de un jefe de policía afgana asesinó el pasado 25 de agosto a dos guardias civiles y un traductor español en la base española en Qala-e-now, en la provincia de Badghis. En las imágenes se ve como el terrorista sale corriendo de la base disparando contra otros soldados hasta que es abatido por las fuerzas afganas. Después, su cuerpo es arrastrado y arrojado hacia el interior de la base.
El capitán
José María Galera, el alférez Abraham Leoncio Bravo y el intérprete Ataollah Taefi Kalili fueron tiroteados durante una clase de formación de policías afganos por un talibán. Su muerte no está grabada pero sí los acontecimientos posteriores. El terrorista, inmeditamente después de apretar el gatillo, emprende su huida con algunos tiros.
Onda Cero lo cuenta así:
Son las nueve de la mañana (hora local) del pasado 25 de agosto, las seis y media en España. Dentro de la vieja base de Qala i Nau, el vigilante de la puerta principal oye tiros. Ve incluso un impacto de bala. No lo sabe aún, pero un terrorista acaba de asesinar a dos guardias civiles y a un intérprete español.
El soldado mira a ver qué pasa. Por sorpresa, se encuentra de frente con el asesino, que trata de huir por la puerta principal de la base. Lleva en las manos el fusil Kalashnikov con el que acaba de matar. Y su intención es seguir asesinando.
Lanza una ráfaga contra el interior de la cabina de vigilancia. Afortunadamente, no hay nadie dentro. Los soldados españoles corren tras él y le cercan en un fuego cruzado. El terrorista -un infiltrado de la policía afgana- cae abatido en la acera. Allí permanece mientras los soldados españoles comprueban lo ocurrido e informan de la situación.
Tras unos minutos, un convoy sale precipitadamente. Se evacúa a los militares y al civil atacado, les llevan al hospital de campaña español. Se cree que áun pueden salvarles la vida. En la entrada de la base, se queda el cuerpo inerte del asesino, arrastrado desde el exterior.