TIEMPO DE ACUERDOS
domingo 16 de marzo de 2008, 20:40h
Los resultados de las últimas elecciones generales en España han dibujado un panorama claramente bipartidista. PP y PSOE, los dos grandes partidos, suman 323 de los 350 diputados posibles, y entre ambos cuentan con el apoyo del 84% de la población. Es por ello que los nacionalistas, conscientes de ser los grandes damnificados -en escaños, que no en poder-, muestran ahora una actitud más sumisa y menos beligerante. Sin ir más lejos, Iñigo Urkullu, dirigente del Partido Nacionalista Vasco, ha apelado a una posible unión de su partido con Eusko Alkartasuna. Y es que su representación en Madrid (6 diputados el PNV por ninguno de EA) frente a los partidos de ámbito nacional, les ha llevado a matizar su discurso. Ha ido más allá Urkullu al declarar que “habían entendido el mensaje de la sociedad vasca”, y que era ya hora de “abandonar el frentismo” en pos de una nueva etapa de pactos y acuerdos.
Por su parte, Zapatero ha manifestado su intención de proponer al PP pactos de estado en asuntos tales como política antiterrorista, justicia y reformas estatutarias. De ahí a que cristalice en acuerdos concretos va un abismo, pero al menos, parece que algo empieza a moverse. Es un hecho que el PSOE planteó una estrategia de aislamiento al PP, cuyos resultados a la vista están. En efecto, parte de los votos de Zapatero provienen de la izquierda radical y de amplios sectores nacionalistas, que han visto al líder socialista como la persona que más receptivo se mostraba ante sus demandas. Una interpretación plausible es que el PSOE ha tocado techo, pues logró movilizar a la práctica totalidad de su electorado, incluyendo en el mismo tanto a los fieles de siempre como a los “prestados”. Queda poco de donde sacar en esta veta. En cambio el PP, habiendo perdido, no ha cosechado un resultado tan calamitoso como algunos esperaban. De hecho, ha subido en 400.000 votos, frente a 40.000 de los socialistas. Y es evidente que el PSOE habrá tomado buena nota de ello. Sabe que el PP es el rival a batir, y que su derrota no ha sido tan severa como podía preverse. Sobre todo, no “se ha roto”, como profetizaba -con deseo apenas disimulado- nuestro Presidente en funciones. Por eso, ahora que la política nacional es, sobre todo, cosa de dos es verosímil -y sería muy funcional para el sistema político- que el PSOE intentará tomar posiciones en el centro para arrebatar votos al PP de entre sus sectores más moderados. Aún a sabiendas de que, para Zapatero, hasta ahora, los compañeros de viaje preferidos han sido los nacionalistas, es un hecho que su rival, en lugar de descomponerse, se ha fortalecido y, en cambio, sus aliados secesionistas, se han debilitado. En todo caso, sólo a gentes ignorantes puede extrañar este perfil bi-partidista tan acusado -pero, al tiempo, tan clásico- de series electorales históricas españolas. Ahora sólo hace falta -que no es poco- que los dirigentes de ambos partidos se dejen seducir menos por los "encuesteros" de turno y caigan en la cuenta de lo que también es una regularidad histórica de Perogrullo; a saber: que se puede, sin duda, excluir a uno de los dos grandes partidos con alguna astucia tan avivada como poco inteligente. Poder, se puede pero no sin consecuencias que, con frecuencia, han resultado letales para el sistema.
REVÉS PARA EL GOBIERNO SARKOZY EN LAS MUNICIPALES FRANCESAS CON RECORD DE ABSTENCIÓN
Los votantes franceses, que saben tan bien desde hace siglos enviar mensajes a sus gobernantes a través de las urnas, han llamado de forma contundente a la responsabilidad, aprovechando unos comicios municipales, a sus gobernantes y políticos. Por mucho que el primer ministro francés, Fillon, al final del recuento, haya explicado que no se pueden sacar lecciones "nacionales de elecciones locales", Sarkozy ha sido advertido por los mismos ciudadanos que el pasado junio lo elevaron a la presidencia de la república gala de que no están contentos con su línea de actuación. No ha sido una gran derrota del partido en el poder, de hecho UMP ha obtenido alguna ganancia como la ciudad de Calais, tras 37 años de gestión comunista, ni tampoco una amplísima victoria del Partido Socialista, simplemente un signo de advertencia a unos y la no total confianza a los otro. Con estos resultados se acentúa la bipolaridad en el mapa francés.
Pero el fuerte golpe que el partido de Sarkozy ha sufrido perdiendo algunos de sus bastiones principales -como Reims, Amiens, Lyon o Nantes y sobre todo Toulouse- en favor de sus rivales en la elección, el Partido Socialista (PS), no ha sido el único recado de los votantes a sus políticos: el alto índice de abstención, desoyendo el llamamiento general para acudir a votar, ha alcanzado el porcentaje mayor registrado desde 1959. Esta cifra ha de leerse en clave de descontento y de enfado de los electores con todos sus partidos, porque no les gusta la gestión actual y porque no confían en las alternativas propuestas..
VIOLENCIA EN EL FÚTBOL
La cantidad de incidentes que se producen cada fin de semana, con el fútbol como telón de fondo, es una constante que traspasa fronteras. En España, el partido Betis-Atlethic de Bilbao tuvo que ser suspendido cuando el portero del equipo vasco sufrió un botellazo por el que fue ingresado en un hospital de Sevilla. Afortunadamente, todo quedó en un susto. En Argentina, también se suspendió otro encuentro, Vélez- San Lorenzo de Almagro, pero por causa bien distinta: el fallecimiento de un joven de 21 años a consecuencia de los disparos recibidos en un enfrentamiento a las puertas del estadio Nuevo Gasómetro. Por desgracia, no es la primera muerte que se produce en Argentina por altercados entre "barras bravas" -los hinchas más radicales-, pero tampoco es este país el único en sufrir la lacra de la violencia en el fútbol. Aquel fatídico 29 de mayo de 1985 en el estadio Heysel (Bélgica) pasó a la historia por la muerte de 39 aficionados en el transcurso del partido Juventud-Liverpool. Esta tragedia supuso la retirada del fútbol inglés de las competiciones europeas durante una buena temporada.
Y no son hechos aislados. En los 3 continentes -África, América y Europa- donde la práctica del fútbol es mayoritaria, se suceden actos vandálicos con demasiada frecuencia. Los clubes gastan ingentes cantidades de dinero en seguridad, amén de las medidas adoptadas por los distintos cuerpos policiales. No obstante, sigue habiendo desmanes. Hasta han llegado a producirse agresiones en partidos de infantiles, cosa inaudita en cualquier otro deporte. A tal punto ha llegado el fenómeno que policías ingleses viajan de incógnito entre los supporters cuando estos equipos disputan competiciones internacionales. Y es que ya se sabe de lo que son capaces los famosos hooligans ingleses. Pero a tenor de todo esto cabe hacerse una reflexión: ¿qué sucede en el fútbol y su entorno, para que se genere tanta violencia?
Recientemente acaba de terminar el Torneo 6 Naciones de Rugby, deporte de contacto por excelencia. La aficiones rivales, juntas en las gradas. Ni un solo incidente. Con el baloncesto ocurre algo semejante. Dos ejemplos de deportes de masas, en los que el comportamiento de sus asistentes suele ser intachable. Entonces, ¿qué falla en el fútbol? Es inevitable sospechar que los propios clubes ponen cara de cortesana ofendida ante la violencia en la misma proporción con que financian a sus "barras bravas". Las enormes cantidades de dinero que mueve y las pasiones que levanta hacen imprescindible la adopción de medidas que tiendan a erradicar acciones violentas. Antes de que vuelva a ocurrir otra desgracia.