David Flint: Holocausto zombi. Los muertos vivientes devoraron la cultura pop. Traducción de María Fernández Gutiérrez. Robinbook. Barcelona, 2010. 256 páginas. 20 €
Las películas de zombis no han gozado de gran entusiasmo por parte de la crítica cinematográfica en las últimas décadas. Estos seres agónicos que caminan torpemente hacia sus potenciales víctimas han saturado a las generaciones más jóvenes. Sólo un reducido grupo de cinéfilos adictos al género
gore han sucumbido a los encantos del entrañable universo zombi.
David Flint busca con
Holocausto zombi rescatar del olvido a uno de los grandes pilares del género de terror. A través de una exhaustiva recopilación cronológica, el lector tendrá ocasión de descubrir de manera divertida los orígenes y evolución de estos devoradores de cerebros. Los zombis popularizaron el cine de terror convirtiéndolo en una industria muy rentable.
La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) de Don Siegel y
La noche de los muertos vivientes de George A. Romero (1968) establecieron un modelo de ocio sin precedentes: los espectadores acudían masivamente a las salas de cine con el único deseo de pasar miedo. Sorprendentemente, el fin de la Humanidad se convirtió en un reclamo publicitario a escala mundial. Una cuidada selección de fotografías de estas y otras muchas películas, será el deleite de los más cinéfilos.
Esta nueva forma de entretenimiento acabó siendo víctima de su propio éxito. Al no poder incrementar el número de entradas vendidas, se optó por maximizar el beneficio de los proyectos mediante una drástica reducción en costes. Actores de dudosa capacidad interpretativa empezaron a protagonizar historias carentes de interés. El uso excesivo de la palabra “zombi” en los títulos de las películas empezaba a ser bochornoso: zombis astronautas, zombis karatekas…, o zombis en un submarino eran propuestas habituales en las carteleras.
Vampiros del espacio de Ed Wood (1959) fue nombrada la peor película zombi de todos los tiempos. No es de extrañar que los espectadores escogiesen nuevas alternativas cinematográficas.
El autor del ensayo, David Flint, da todavía un margen de confianza a la viabilidad de las películas sobre zombis. Hollywood vuelve a resucitar estos seres fantásticos con presupuestos multimillonarios.
Will Smith protagonizó
Soy leyenda (2007), siendo un gran logro de taquilla y crítica. El "holocausto" zombi aún está lejos.
Por César Rubio Márquez