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crítica

Stanley G. Payne: ¿Por qué la República perdió la guerra?

domingo 19 de septiembre de 2010, 01:10h
Stanley G. Payne: ¿Por qué la República perdió la guerra? Traducción de José C. Vales. Espasa. Barcelona, 2010. 256 páginas. 19,90 €
A la historiografía española de las últimas décadas se le ha olvidado –salvo honrosas excepciones– que hay vida fuera de nuestras fronteras, y piensa en el devenir hispano, con mirada endogámica suprema, con sus caídas y auges, sus problemas y conquistas, como suceso exclusivo del globo terráqueo. Si el tema es, además, la Guerra Civil, la pretendida exclusividad se ciñe, para mayor inri, a una única contienda: la ocurrida en los años 30 del siglo XX. Y se deja de lado que el fenómeno de las guerras civiles es una constante en la Historia de la Humanidad, con similitudes sorprendentes a pesar de la distancia geográfica o temporal; que el estudio de esta cuestión, comparada o sucesivamente, pero siempre en un amplio espectro, es necesario para intentar explicar y comprender. Enterrados quedan los demás conflictos bélicos internos anteriores. Pocos recuerdan que “la guerra del 36” fue durante muchos años, para nuestros tatarabuelos, otra, la que comenzó en 1833 y se libró entre carlistas y cristinos, la primera de tres largos y sangrientos enfrentamientos entre españoles que se prolongaron, entre abrazos, batallas y paces, más de cuatro décadas.

La “memoria histórica” y el “revisionismo” llevan ya años abrumando al lector que ambiciona encontrarse con la Historia y se topa en los escaparates de las librerías con tratados arbitrarios de deslegitimación, cuyo fin último está lejos de recoger la labor de los investigadores y con un evidente desprecio por el conocimiento imparcial de los hechos del pasado. Los datos y los relatos ya no concluyen, ahora juzgan y se convierten en instrumentos de manipulación.

Esta moda actual de corrupción del arte de Clío se ve de vez en cuando interrumpida, por suerte, por obras que al hilo de la actualidad salen al mercado con objetivos mucho más puristas, aunque por ello acaben en la pira de los “comprometidos”.

¿Por qué la República perdió la Guerra? es uno de estos raros ejemplos, escrita por el historiador norteamericano Stanley Payne, muy conocido en nuestro país pues lleva muchos años investigando sobre Historia de España del primer tercio del siglo XX. Sus primeros libros en esta cuestión –que no es la única que ha investigado–, publicados en España en los años 60, fueron muy aplaudidos por los historiadores renovadores de la Península al ofrecer el profesor tejano una nueva lectura de la Falange –su tesis doctoral–, la derecha republicana y las relaciones del Ejército con la política. Hoy, su deriva inequívoca a posiciones más conservadoras, le ha deparado las críticas airadas de la historiografía progresista y las no menos sonrojantes alabanzas de los escritores que pretenden hacer Historia desde la venganza revisionista de la derecha. Sus amplios conocimientos sobre las guerras civiles en las sociedades contemporáneas, la destreza con la que desgrana los acontecimientos del siglo XX en Europa y España, el tratamiento de los temas sencillo y directo y su fidelidad a los criterios científicos convierten este ensayo en un profundo e interesante análisis, con el que se podrá estar o no de acuerdo, pero que sirve de refugio a los que quieren leer de verdad libros de Historia.

La obra es una invitación a la reflexión sobre el título de la misma y un análisis de las causas que llevaron a esta derrota. Si bien cita Payne las internacionales, revisando todas aquellas corrientes que sitúan la derrota republicana en un contexto mundial en conflicto, calentando motores para la Segunda Gran Guerra, le parecen mucho más graves los motivos internos que acabaron en el fracaso de la República. Por citar algunos de ellos, la desunión de la izquierda y las desavenencias nacionalistas, el desprecio por el peligro que suponía la Guerra y el enemigo, el abandono de la democracia mucho antes del inicio del conflicto o la política represiva en retaguardia.

Repasar estas páginas, que despiertan polémica pero no fanatismo, es un sano ejercicio de lectura en un tema que aún nos duele, es un oasis aislado dentro de un emponzoñado océano de literatura tendenciosa y polarizada que nos mira feroz desde las estanterías de las tiendas.

Por Margarita Márquez Padorno
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