La Democracia en peligro
martes 21 de septiembre de 2010, 18:49h
La democracia está en crisis. Los ideales han dejado paso a la hipocresía y al cinismo, en tanto que la línea que divide la libertad del autoritarismo se ha ido difuminando cada vez más. Nuestro sistema democrático ha dejado de lado los valores que la inspiraron, para ser un medio adecuado a los fines de aquellos que, sin escrúpulos, bloquean el desarrollo de la sociedad civil, corrompidos por la agradable sensación de poder, cuando no por objetos más viles. De esta manera, el político es maestro en crear divisiones y situaciones de confrontación artificiales para poder justificarse como necesario. La frustración creada en la población le sirve de trampolín para alcanzar sus necesidades espurias. Nada escapa a esta voracidad que pone en compromiso las libertades individuales, ayudado de los medios cómplices que azuzan la diferencia. Las mentes cautivas nada quieren saber ya de pluralismo, libertad o justicia.
Fernando Lázaro Carreter expuso en un artículo titulado “Rótulos extranjeros” publicado en 1975, en su sección de “El dardo en la palabra”, como la gran mayoría de rótulos de las tiendas lucían nombres extranjeros. Lázaro Carreter se quejaba amargamente de esta invasión que parecía ser medio idóneo para embobar y captar al cliente potencial. La solución al problema que el autor sugirió fue “desde luego no prohibiéndolos: hasta en eso debe ser respetado el albedrio individual. Una democracia verdadera no veda el ejercicio de la libertad, mientras no dañe directa y gravemente a la nación”, si no mediante la imposición de una contribución especial, de la que matizaba: “Pero no se me tome en serio lo del tributo: ignoro si resultaría democrático. Tal vez bastara un poco de sentido común, de apego al país de que son o en que están los comerciantes xenófilos.”
En nada podría imaginar Lázaro Carreter que treinta y cinco años más tarde desde la publicación de su artículo, la administración catalana impusiera la rotulación en catalán a todos los comerciantes en su suelo, ni que dichas autoridades no tuvieran en cuenta sus reticencias en cuanto a lo democrático de la medida, ni que para asegurar la observancia de la norma se institucionalizara la figura del delator o chivato. No, sin duda Lázaro Carreter jamás podría haber supuesto, ya que su natural cautela y rubor no lo hicieron posible en un texto que a nadie vinculaba, que una parte de España, mediante su administración, oficializara modos que más tienen que ver con la Gestapo que con una democracia liberal.
Barcelona que en tiempos fue una ciudad moderna y cosmopolita, no es más que una sombra de sí misma. La Cataluña resentida ha tomado los mandos para obviar todo derecho individual en aras a la autocomplacencia nacionalista. Rótulos, películas de cine, profesores universitarios…qué será lo siguiente. La fuga de talentos de esta región se hace cada vez más patente y la nula captación de talentos de otras zonas de España, lograran que, para mayor gloria de la nación catalana, ésta se vea yerma de cualquier posibilidad de prosperar en un mundo globalizado. Pero resulta aterrador el silencio cómplice de la sociedad catalana y de la del resto de España. No podemos seguir mirando complacientes semejantes atropellos a la razón y a la libertad, mientras nuestra democracia se corrompe y nuestro estado de derecho se extingue poco a poco.
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Abogado
CARLOS LORING es licenciado en Derecho, diplomado en Gestión Empresarial, y MBA en e-Business por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE)
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