El socialismo valenciano, un cúmulo de despropósitos
jueves 23 de septiembre de 2010, 00:58h
Todo apunta a que Francisco Camps repetirá como candidato a presidir de nuevo la Generalidad de Valencia. Las encuestas demuestran que el caso “Gürtel” no le ha desgastado tanto como podría –y debía- esperarse, si se entiende que la democracia es un sistema que descansa en la virtud republicana. Pero es que además la oposición cada día se descose por un lado distinto. Lo último ha sido el “pucherazo” denunciado por Antonio Asunción, ex ministro y aspirante a disputar a Jorge Alarte la candidatura como cabeza de lista del PSPV en las próximas elecciones autonómicas. Asunción, cuya solvente trayectoria está fuera de toda duda, ha de morderse la lengua a la hora de airear los turbios manejos de sus compañeros de partido en la Comunidad Valenciana, sabedor de que las acusaciones pueden ahuyentar a un electorado ya de por sí poco motivado.
Quizá la respuesta haya que buscarla algo más al sur, concretamente en Benidorm. Allí, hace poco más de un año, se perpetró una flagrante violación del pacto antitransfuguismo, y la alcaldía de la ciudad alicantina pasó del PP al PSOE. el nuevo equipo consistorial fue expulsado de las filas socialistas, aunque siempre se sospechó que tal expulsión era únicamente un guiño de cara a la galería, como así se ha acabado demostrando. Porque la realidad es que durante todo este tiempo los “independientes” de Benidorm han gobernado al socaire de las directrices del PSOE, y han obtenido como premio el apoyo socialista a la lista “independiente” en los próximos comicios. Los hilos de toda esta trama los mueve Leire Pajín, con intereses familiares en el asunto, cada vez más claro: Ferraz da vía libre a Jorge Alarte para erigirse en el nuevo hombre fuerte del PSPV y éste, a cambio, hace la vista gorda con los tránsfugas de Benidorm.
Hay un presidente nacional en el PSOE, Manuel Chaves, a quien no gusta nada toda esta situación, aunque poco puede hacer. Y ello es así porque Leire Pajín cuenta con el apoyo directo no sólo de José Luis Rodríguez Zapatero sino de otro “peso pesado” del Gobierno que concurrió por Valencia en las últimas elecciones generales: María Teresa Fernández de la Vega. Que no ha quedado en muy buen lugar a propósito de la destitución de la última directora del CIS por no haber querido ésta “cocinar” al gusto del Gobierno la última encuesta de antes de verano. Sumado todo lo anterior, es lógico que el potencial votante socialista se lo piense un par de veces antes de dar su confianza en gente que se conduce de una forma tan poco decorosa. Si los socialistas valencianos pretenden ser alternativa de gobierno en una comunidad donde hay serios problemas de corrupción, lo primero que tienen que hacer es poner orden en su casa, que falta les hace. Caso contrario, será difícil solicitar una confianza que en absoluto están en condiciones de generar.