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Lo importante es la fotografía

jueves 23 de septiembre de 2010, 18:46h
En su reciente viaje a Nueva York –a todos los Presidentes les da por hacer amplias giras internacionales en su segundo mandato- Rodríguez Zapatero se inmortalizó con Mohamed VI a sonrisa partida y con las manos estrechadas (como suele ser habitual entre los políticos aunque se odien cordialmente), y dijo para quién le quisiera oír que: “Lo importante es la fotografía”.

El arte de la estampa obtenida en el fondo de una cámara oscura a partir de un proceso de reacción química, arte en el que son maestros los japoneses, se ha convertido en el eje de la vida política para la que solamente existe aquello que es fotografiado. La nueva forma de creación espiritual, de que habló Dalí, es la plasmación del quién es (es decir, del que manda). El que no está en la foto es un humilde paria, que ni cuenta ni se le espera.

Por lo demás no únicamente hay que estar –y en el momento oportuno- sino que no se deben efectuar cambios o mutaciones indebidas pues según un viejo aforismo púnico “El que se mueve no sale en la foto”. Es decir que debe ofrecerse al retratista el mejor perfil y mantener el rictus inmutable por los siglos de los siglos pues siempre hay reencarnaciones de Torquemada capaces de enviar al fuego eterno a los movedizos e inquietos pensadores por su cuenta y riesgo.

En consecuencia, lo importante es salir, sí, pero sobre todo permanecer al precio que sea. Para ello se pueden, y deben, emplearse cualesquiera métodos imaginables, desde los empujones y manotazos –para eliminar rivales incómodos- hasta los estiramientos de cuello- aunque sea a riesgo de aparecer con cara de cisne –si bien el mejor consejo es llegar el primero al lugar oportuno y quedarse allí apalancado, llueva o truene, hasta que el hiperpersonaje repartidor de parabienes alcance su posición, sabiendo figurar a su lado si es posible con el brazo pegado al suyo. Obtenida la fotografía para la posteridad es recomendable su reproducción para, de inmediato, repartir las copias por mesas de redacción y luego entre amigos y colegas bien enmarcada.

La política es el afán de protagonismo, de cámaras, flashes y grabadoras. Estar y destacar, si se puede. Actuar y sobreactuar, si se sabe. La política está reñida con el anonimato, incluso con la vida privada. La política requiere focos de alta luminosidad enfocados en la dirección deseada. Sin focos no hay vida pues la luz es la que habla en la política. Luz para verse lo que se desean ver entre ellos, incapaces de refrenar su lengua vehemente e inhabilitadas para no mirarse al espejo sin la lámpara del divismo.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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