La princesa del pueblo
sábado 25 de septiembre de 2010, 20:57h
Resulta que si Belén Esteban se presentase a los comicios el suyo sería el segundo partido más votado.
Ya se dice que ganaría más escaños que Izquierda Unida ¡Belén en el país de tócame Roque!
En el patio de Monipodio ya hay varios gallos de pelea. Una frase desabrida y falsamente paternalista se ha convertido en la pidaria merced a la señora Esteban:
-¡Por mi hija mato!
Ya quisieran las principales agencias publicitarias firmar la autoría de esta frase que ha puesto a media España en pie.
Puede competir como “slogan” con aquel arrogante “no pasaran” que era la amenaza de los componentes de una de las dos Españas, que habían de ser nuestra perdición.
La respuesta a tal bravata la dio la “bedette” Celia Gámez que, después de la entrada de los nacionales en Madrid canto:
“ya hemos pasao”
La Esteban armo el belén entre la infra población de los españoles que, de unos años a esta parte, basa toda su cultura en los programas del hígado que enriquecen a supuestos periodistas, como la señora Mila Santana y otras improvisaciones que tratan de imitar al cronista mas rosa, pero de un rosa ácimo, llamado Jesús Mariñas. Ha llenado la pequeña pantalla de émulos, femeninos, masculinos y neutros a los que convendría recordad una frase de don Jacinto Benavente que reza así: “bienaventurados nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos”.
Belén Esteban es otra “periodista” que he revolucionado a los practicantes del botellón y otras drogas. Tiene la personalidad que da el desconocimiento total de las cosas importantes. En su favor reúne las virtudes de la intuición, y también del descaro. Hasta que ella apareció se hizo mediática ignorábamos quien era la persona que decía las verdades, hasta al lucero del alba.
Su espaldarazo surge tras el publicitado colchonazo con Jesulin de Ubrique, un torero de buena factura que no se respeto a sí mismo para hacerse respetar por el publico taurino. Triunfo en los ruedos; pero prefirió que las mujeres le lanzasen lencería a que los aficionados le echasen al ruedo cigarros puros y hasta viandas y gallos de pelea. Consiguió, eso si, en mudarse de torero serio en algo parecido a un bufón. Los bufones solían ser los personajes más sabios de las cortes europeas. Sin embargo Jesulín como la paloma de Alberti se equivoco, se equivocaba.
Confundió el sexo con el seso. Infelizmente la luz del entendimiento no le hizo ser comedido.
Belén Esteban a protagonizado un cortometraje titulado “la princesa del pueblo”. Resulta que en una encuesta se dice que si se presentase a las elecciones españolas conseguiría por encima de los siete escaños.
No hay que negar que su insolencia es casticismo, desparpajo y ademanes que se atribuían a las verduleras (trabajadoras que yo admiro) llego a la conclusión de que si ella es la princesa de los españoles, será necesario que todas las mujeres se coloquen los zapatos que la muchacha a lanzado en el mercado, que los pierdan como la cenicienta hasta encontrar a su príncipe azul. Repito una vez más dos frases muy conocidas:
Me duele España y pobre España.