El PNV, baluarte del brazo político de ETA
domingo 26 de septiembre de 2010, 09:06h
La acción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el cerco judicial e internacional son los principales responsables de la debilidad de ETA. La banda terrorista no ha cometido atentados sencillamente porque ha sido incapaz de hacerlo, no por falta de ganas. De ahí la tregua. La última le sirvió para rearmarse y proseguir su actividad con el resuello recuperado gracias al inestimable balón de oxígeno que le proporcionó el proceso de diálogo que tanto gustaba -y aún gusta- a José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque para recorrer este camino el Presidente siempre ha podido contar con el PNV, presto a acudir en ayuda de Batasuna cada vez que es preciso.
Como ahora. Desde luego, no puede negársele a la formación de Iñigo Urkullu una incuestionable capacidad por hacerse notar. Si hace bien poco era su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado, ayer fue su brazo tendido a la izquierda abertzale para que se desligue de ETA, al mismo tiempo que volvía a reivindicar el diálogo con los terroristas. ¿Diálogo? La Real Academia Española define “diálogo” como “discusión o trato en busca de avenencia”, y “avenencia” como “conformidad y unión”. ¿Qué tipo de tratos caben con quienes llevan décadas matando y extorsionando? ¿Sólo porque compartan objetivos con el PNV hay que plegarse a sus demandas? Eso sería tanto como legitimar las más de 900 vidas segadas en nombre de postulados nacionalistas.
No hay, pues, que caer en la trampa de volver a dar al brazo político de ETA la más mínima esperanza. Es muy poco probable que Batasuna convenza a ETA de que deje las armas porque, como ha quedado acreditado en multitud de sentencias, ETA y Batasuna son lo mismo. Batasuna hará lo que diga ETA porque para eso ambas forman parte de un todo homogéneo. Que haya quien, a la vista de los últimos acontecimientos quiera abandonar en barco a título particular no implica que toda la izquierda abertzale desee que ETA deje de matar. Treguas, diálogos, “alto el fuego verificable” y demás monsergas no son sino excusas de mal pagador. Lo que ETA debe anunciar de una vez por todas es el abandono de las armas y su inmediata disolución. El resto sobra. Y los intentos del PNV para mantener viva a Batasuna, también.
La piedra de toque -también para medir las verdaderas intenciones y el alcance de las negociaciones del Gobierno- es si ETA-HB, poco importa bajo qué bandera, se presenta a las elecciones y a las ayudas que ello comporta. Si el Gobierno cumple y se logra mantener a los terroristas fuera de las instituciones, es probable que el fin de ETA se acelere de manera considerable.