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crítica

Un inteligente alegato contra las tesis de los animalistas

sábado 02 de octubre de 2010, 00:41h
Fernando Savater: Tauroética. Turpial. Madrid, 2010. 96 páginas. 12 €
El mundo de los toros vive un animado debate intelectual, que para sí quisieran otras cuestiones de índole económica o social. Antes y después de la prohibición perpetrada por el Parlament de Catalunya al dictado del nacionalismo catalán, y con la complicidad del socialismo catalán, se han sucedido libros, conferencias, debates en televisión y radio, de amplio espectro y variada calidad argumental.

A este campo de batalla moral ha llegado la voz autorizada y singular de nuestro más comprometido intelectual –con la libertad y la ciudadanía– temible polemista, que con su libro Tauroética (Ediciones Turpial, 2010) ha venido a enriquecer la polémica con un óptica distinta y estimulante. Porque gratificante para quienes somos acreditados defensores de los toros, es leer que Fernando Savater pretende no tanto defender las corridas de toros como entrar "civilizadamente" en el combate y desmontar de una manera sencilla las teorías animalistas que pretenden su abolición.

En mi opinión, Tauroética es un texto clave para entender cuanto de impostura hay –como siempre en la demagogia– en los argumentos de los animalistas y en las filas de quienes creen que su sociedad mejora con la abolición de las corridas de toros y la lid sostenida entre la inteligencia y el instinto.

Según Savater, la idea de este ensayo se inspira en su deseo de extender los argumentos esgrimidos anteriormente por él en el diario El País, con motivo del acalorado debate celebrado en Cataluña y el argumento principal de este libro es acreditar que “la corrida de toros no puede ser considerada nunca un acto inmoral ni incívico”, porque –arguye Savater– “los animales no tienen derechos porque no tienen deberes. Sólo los humanos tienen derechos”. El escritor vasco, gran aficionado a las carreras de caballos, denuncia en este ensayo que “la verdadera barbarie es confundir la sangre de los hombres con la de los animales. Bárbaro no es lo que sucede en la plaza, sino las protestas de los que están fuera. Bárbaro es tratar a los hombres como si fueran animales”. En este sentido, Savater insiste en que de todo este problema le interesa la cuestión ética “porque la ética trata de la relación del ser humano con sus semejantes, y no con los animales como pretende esta especie de budismo que quieren imponernos”.

En ese sentido, en el ensayo Tauroética el filosofo descarta que la condena ética sea el camino válido para prohibir las corridas, añadiendo que tampoco es positiva la defensa que él define como “toro por la Patria”, porque –esgrime Savater– hay muchos mejores argumentos para hacerlo.

En realidad, el libro es un ensayo denominado "Nuestra actitud moral ante los animales", en el que Savater nos ilustra de forma didáctica la evolución del pensamiento sobre las condiciones morales en las que los humanos debemos relacionarnos con los animales y su aplicación a la tauromaquia. En estas cuarenta páginas, el autor se muestra en plenitud dialéctica, y de forma extraordinariamente brillante argumenta que nuestra relación ética con los animales no es una relación de igualdad, sino una relación en la que es moralmente aceptable privilegiar los intereses de nuestra especie sobre los "intereses" de los animales.

A este ensayo –por su brevedad– la editorial ha añadido con buen criterio algunos otros escritos del autor y como prólogo un magnifico texto escrito por el propio Savater en el que él mismo sitúa el problema que quiere abordar: el debate ético que plantean las propuestas abolicionistas sobre lo que debe ser nuestra relación con los animales. Se incluye también el pregón que Savater pronunció en la Real Maestranza de Sevilla en 2004 y cuatro artículos publicados en los años 2005, 2008 y 2010.

Por último, tampoco se libran los propios protagonistas del toreo de una atinada observación y critica, porque Savater señala el riesgo de que por la docilidad de los toros se pierda la espectacularidad y la emoción de festejo, advirtiendo de la decadencia que ocurrirá si la tauromaquia se convierte en un espectáculo sólo para turistas. “Es preciso –concluye Savater– una regeneración que mantenga la seriedad y el riesgo de espectáculo”. Además, el filosofo aboga “por respaldar una protección cultural y no simplemente para que no se prohíban [los festejos], sino para que no se cometan ciertos abusos y ciertas formas degeneradas de las corridas que hoy se practican".

Savater, fiel a su compromiso individual a –como le dijo un amigo– “meterse en todos los charcos”, se ha metido en éste con este libro inteligente, meditado y de muy conveniente lectura.

Por Carlos Abella
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