La victoria de Tomás Gómez (o la derrota de Zapatero)
lunes 04 de octubre de 2010, 09:54h
Por un margen menos estrecho de lo que pudiera pensarse, Tomás Gómez ha ganado las primarias socialistas de Madrid. Y tiene mérito. Porque su oponente no era solamente Trinidad Jiménez, sino gran parte del “aparato” del PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza. Un adversario formidable que, sin embargo, ha salido trasquilado de una plaza, la madrileña, harta de “paracaidistas”. Un hecho, por otra parte, que constituye una prueba irrefutable de que, llamadas, influencias y hasta presiones de Ferraz aparte, el proceso ha sido de una transparencia democrática indudable, algo de lo cual puede alardear con justicia el PSOE y de lo que otros partidos deberían tomar ejemplo.
A partir de ahora, Tomás Gómez debe recorrer un largo camino. Lo hará, eso sí, bastante más reforzado. El demérito que le atribuyó Rubalcaba, quien llegó a definirle como “el hombre que dijo “no” a Zapatero”, puede tornarse ahora como baza a su favor. De hecho, Rubalcaba acababa su frase con un “eso se paga”, y eso es precisamente lo que le puede dar a Tomás Gómez un cierto impulso en Madrid: la distancia con Zapatero cuya credibilidad en una ciudad moderna, internacional y progresiva como Madrid está bajo mínimos. No sería el primer barón socialista que intenta poner tierra de por medio con Moncloa -caso de los presidentes autonómicos de Castilla-La Mancha y Extremadura-, a sabiendas del desgaste que supone verse avalado por Zapatero en estos momentos.
Y si bien es cierto que los que votaban en Madrid eran todos socialistas, por lo que no cabe hablar de plebiscito strictu sensu, resulta evidente que la elección de ayer es un severo correctivo para José Luis Rodríguez Zapatero. No digamos ya para Trinidad Jiménez, derrotada primero ante Gallardón, en su pugna por el consistorio de la capital, y ahora por Tomás Gómez. En cualquier caso, el PSOE debe tomar buena nota de la división reinante en el socialismo madrileño, azuzada en gran medida desde Ferraz. Y José Luis Rodríguez Zapatero tendría que reflexionar acerca de la desautorización que ha sufrido en una de las agrupaciones locales más importantes de España.