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Mayormente esclavas

sábado 09 de octubre de 2010, 15:03h
Escucho en la radio, entre escandalizada y dolida, que la crisis ha aumentado el número de anuncios trampa en los que se solicita a una mujer que trabaje en la limpieza del hogar y que “lleve poca ropa” o “sea cariñosa” cuando en realidad se quiere eso, que no vienen mal, y además que la susodicha sea cariñosa y atenta y solícita sexualmente con el empleador, varón.

La periodista y una trabajadora social analizan el fenómeno. Aducen que la crisis ha provocado que muchas mujeres se planteen ejercer la prostitución como forma de trabajo ya que no logran sobrevivir de otra manera. Pero esta explicación no tiene nada que ver con el fenómeno trampa que denuncian. Sólo pone de manifiesto que mayormente las mujeres se han visto afectadas por la crisis.

Lo que si parece claro es que los varones, más o menos solos o solitarios, a pesar de la crisis, tienen capacidad económica para pagar lo que no pueden tener por otros medios. Para seguir, que esos mismos varones prefieren una trampa para conseguir cariño y sexo en vez de recurrir a los canales más populares de la calle y los anuncios. Dice la trabajadora social, que les excita el hecho de que no sean prostitutas profesionales.
Falacias argumentativas a parte, estos argumentos no explican el fenómeno de los avisos trampa sino que desplazan el problema a como la crisis la sufren las mujeres que son las que se encuentran en situaciones más difíciles, las que tienen que cambiar de modo de vida y en algunos casos prostituirse para lograr sobrevivir.

El programa de radio en cuestión, al fin y al cabo se planteaba como una forma de poner sobre aviso a las mujeres que necesitando un trabajo y acudiendo a una de estas casas a limpiar, no se sientan obligadas a sucumbir a la segunda parte del trato. Se trataba de denunciar los eufemismos “poca ropa” y “cariñosa”, pero sin darse cuenta, estaban hablando de cómo las mujeres se prostituyen más que los varones, de como siendo esta una realidad antigua como las propias sociedades, las crisis agudizan los problemas de las féminas más que los de los varones.

Es el caso de mujeres españolas y extranjeras, es el caso de las mujeres del mundo que parece que vivimos de prestado y cuando la economía aprieta nos dejan de lado para que volvamos a ser lo que nunca debimos dejar de ser según el parecer de algunos varones: esclavas.
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