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El indecente anacronismo de Corea del Norte

lunes 11 de octubre de 2010, 09:02h
Antes del desmembramiento de la antigua URSS, solía haber en Moscú paradas militares en las que el ejército soviético mostraba al mundo todo su poderío. Esas mismas paradas militares siguen produciéndose en la actualidad cada 1º de Mayo, y si bien su finalidad sigue siendo la misma, al menos hoy Rusia es una democracia más preocupada por reflotar el país que por mantener trasnochados estereotipos belicistas. En el caso de Corea del Norte, dichos estereotipos permanecen inalterados, toda vez que sus dirigentes siguen aferrados a una política tan beligerante como inmovilista. Y hermética. Tan es así que del sustituto de Kim Jong-il, en cuyo honor fueron los desfiles de este pasado fin de semana, sólo se sabe que responde al nombre de Kim Jong-un, que tiene 27 años y que sin haber pisado jamás una academia militar ostenta ya el cargo de general de cuatro estrellas.

El régimen de Pyongyang es hoy la única dictadura comunista hereditaria. No hay acceso a internet ni comunicaciones con el exterior, y la censura lo abarca prácticamente todo. China es su único aliado, aunque las razones para ello puedan volverse en su contra. Efectivamente, durante mucho tiempo el agresivo belicismo del que siempre ha hecho gala el gobierno norcoreano contra Corea del Sur -y por ende, Estados Unidos- y, en parte, contra Japón le convenía a Pekín para tener ocupados a dos de sus principales rivales. Por otro lado, el temor a un éxodo migratorio hacia China de una gran masa de población norcoreana hace que a ambos no les interese variar el actual statu quo.

Pero las cosas ya no son como eran antes. Si por culpa de Corea del Norte, los chinos se viesen envueltos en una crisis internacional con Estados Unidos, Corea del Sur y Japón, las consecuencias en los mercados financieros podrían ser calamitosas. Por no hablar del factor puramente humanitario que supone tener sometida a una población a múltiples privaciones y a una carencia total de libertad. Y es que muchos parecen olvidar el drama de una población civil rehén de los desvaríos totalitarios de una dinastía de tiranos. La situación de Corea del Norte es absolutamente inaceptable. Y ya va siendo hora de que el mundo se movilice por una causa tan justa como urgente.
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