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La Fiesta Nacional sonroja al Gobierno

miércoles 13 de octubre de 2010, 08:37h
Los abucheos contra José Luis Rodríguez Zapatero durante el desfile de las Fuerzas Armadas celebrado ayer en Madrid son culpa de la extrema derecha. Semejante desatino, aventurado sin ningún contraste empírico, podría ser considerado como una broma dudoso gusto, pero no. La ocurrencia en cuestión es la explicación oficial dada por el PSOE a la sonora pitada que los asistentes al desfile dieron a los miembros del Gobierno allí presentes. Un Gobierno al que se le llena la boca de democracia cuando le viene en gana, pero que recurre a la descalificación cada vez que le vienen mal dadas.

Muy pocos socialistas digieren bien las críticas. Antes al contrario, suelen acusar a quienes las formulan de extremistas o crispadotes. Y aunque algunos ya empiezan a tomarle el pulso a la realidad, otros parecen incapaces de percibir el enorme descontento existente en España. A nivel particular, y en lo que respecta al ámbito estrictamente militar, los silbidos iban dirigidos contra Carmen Chacón. Su gestión al frente de Defensa es de las peores que se recuerdan, con episodios tan bochornosos como la permanente negación de la guerra de Afganistán, la orden de no intervenir contra los piratas del Alakrana o su permanente obsesión de presentar al Ejército como una suerte de ONG que reparte caramelos por el mundo. A ello hay que sumar aventuras normativas sin pies ni cabeza como la Ley de Derechos y Deberes de Miembros de las Fuerzas Armadas, cuya motivación es dual: resquemor y desafecto por un lado, y palmario desconocimiento de las Fuerzas Armadas por otro.

A nivel general, el descontento que ayer quedó plasmado en las calles de Madrid tiene un objetivo principal: José Luis Rodríguez Zapatero. Y su equipo. Ya lo dijo en su momento Rodríguez Ibarra; quienes critican o ponderan a Zapatero deben saber que en torno suyo hay un núcleo duro en quien se apoya y que les absolutamente fiel. Dos de esas personas, María Teresa Fernández de la Vega y Carmen Chacón estaban ayer en el desfile. Los abucheos de ayer también iban dirigidos a ellas. Sus malos modos volvieron a quedar patentes ayer una vez más. Es poco inteligente menospreciar hasta el extremo a quien no piensa del mismo modo. Afortunadamente, no hay, ni por asomo, tanta extrema derecha como dicen las señoras De la Vega y Chacón. Hay, simple y llanamente, descontento con un Gobierno que lo está haciendo rematadamente mal en opinión de un número creciente de ciudadanos. Y lo que no pueden pretender es acallar ese descontento con descalificaciones.
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