Chávez sigue apropiándose de lo que no es suyo
miércoles 13 de octubre de 2010, 08:40h
Fertinitro y Venoco, dos de las petroquímicas más importantes de Venezuela, han sido nacionalizadas. Atropellos como éste ya no sorprenden a un país por desgracia habituado a que su presidente tome todo aquello que se le antoje, aunque no le pertenezca. La excusa utilizada esta vez define hasta qué punto Hugo Chávez interfiere en la economía venezolana: las empresas en cuestión tuvieron la osadía de fijar libremente el precio de sus productos con el fin de obtener beneficios. Ni más ni menos. Es posible que, por sus limitaciones, Chávez no alcance a entender bien cómo funciona la economía de libre comercio. Sin embargo, sería muy conveniente para la viabilidad financiera de Venezuela que empezase a hacerlo a la mayor brevedad posible.
La crisis energética que padece Venezuela obedece básicamente a ignorar -e interferir- en el mercado. En la gestión de los recursos energéticos del país priman más las estrambóticas ocurrencias de Chávez que las necesidades reales de los venezolanos. Un Chávez que la semana pasada insultaba gravemente al Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, y tildaba de “criminal” al de la Paz, Liu Xiaobo, al mismo tiempo que impedía que la bandera de Venezuela desfilase junto a otras tantas iberoamericanas en el Día de la Hispanidad. A Chávez se le consiente demasiado sólo porque tiene petróleo. Y eso es intolerable, sobre todo para los venezolanos.