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Declaró su "neutralidad" en los comicios del 31O

El Partido Verde brasileño, ni con Rousseff ni con Serra

lunes 18 de octubre de 2010, 09:03h
El Partido Verde (PV) de Brasil, liderado por la senadora y ex candidata Marina Silva, declaró este domingo oficialmente su "independencia" para la segunda vuelta electoral del 31 de octubre, que enfrentará a la oficialista Dilma Rousseff y al opositor José Serra.


De los 80 votantes, 65 del partido y 15 de la sociedad civil, 76 se mostraron a favor de la independencia y cuatro expresaron su voto a favor de Rousseff y de Serra, anunció en Sao Paulo el presidente del PV y diputado electo, José Luiz Penna.

El dirigente político detalló que los militantes del PV tendrán "plena libertad" para expresarse a favor de alguno de los candidatos, incluso pudiendo participar de propagandas y actos públicos, pero siempre a título personal y no a nombre del PV.

El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) aguardaban con ansiedad la decisión del PV, que se convirtió en la tercera fuerza electoral del país, después de la primera vuelta del pasado 3 de octubre.

Rousseff, con el 46,9 por ciento de los votos, lideró la primera vuelta, seguida por Serra, que alcanzó el 32,6 por ciento, y de Silva, quien sorprendió con el 19,6 por ciento del apoyo de los electores.

Silva había presentado la semana pasada al PT y al PSDB un documento de acuerdos programáticos, con énfasis en la educación y el medio ambiente, en caso de un eventual respaldo del PV a Rousseff o a Serra.

La ex ministra del Medio Ambiente en el actual Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y quien renunció al PT por diferencias ideológicas en materia de ecología y preservación de recursos naturales, había manifestado que independiente de la decisión del PV ella no iba a respaldar a ninguno de los candidatos.

"El hecho de no haber optado por un alineamiento en este momento no significa neutralidad en cuanto al rumbo de estas elecciones", señaló Silva en una rueda de prensa, en la que manifestó que su voto el próximo 31 de octubre será "secreto".

Para Silva, "la agresividad de la disputa por el poder (entre PT y PSDB), la dualidad destructiva, sofoca la construcción de una política de paz" y como evangélica criticó el uso de la religión como "arma electoral" por parte de los candidatos.

La privatización centra el tema del segundo debate

Entre tanto, la candidata oficialista a la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, arremetió este domingo contra el aspirante opositor José Serra y su plataforma el PSDB, asegurando que de llegar al gobierno emprenderían el camino de las privatizaciones y pondrían en peligro la prosperidad económica alcanzada por Brasil en los últimos años.

En el segundo debate televisado desde la celebración de la primera vuelta electoral, los dos aspirantes discutieron sobre economía e infraestructuras pero también cruzaron acusaciones personales.

Rousseff, ex jefa de gabinete del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, trató insistentemente de presentar a Serra y al PSDB como una amenaza que pondría en riesgo la prosperidad económica de Brasil privatizando activos estatales.

"Quiero saber si el candidato volverá al proceso de privatización del que nosotros sacamos a las firmas estatales", dijo la candidata del Partido de los Trabajadores, quien a sus 62 años podría convertirse en la primera mujer presidenta de Brasil en la segunda vuelta del próximo 31 de octubre, según los sondeos.

Describir al PSDB como el partido de la "privatización" resultó una estrategia exitosa para Lula hace cuatro años, cuando venció al candidato del PSDB Geraldo Alckmin en las urnas.

Serra, de 68 años, negó tener alguna agenda privatizadora, y acusó a Rousseff de "mentir todo el tiempo con propósitos electorales". "Se acerca una elección y el Partido de los Trabajadores saca el tema de las privatizaciones, que no tiene nada que ver con los problemas reales de Brasil", dijo Serra, ex gobernador de Sao Paulo.