www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La última carrera de Tersipo

miércoles 20 de octubre de 2010, 18:52h
Hay quien dice que desde la colina de Likavitos se puede disfrutar una de las mejores vistas de Atenas. Algunos incluso dirigen su mirada hacia donde creen que está Maratón, lugar de la célebre batalla. Hacen bien; es mejor eso que otear el skyline de la capital griega, por lo demás bastante fea. La imponente Acrópolis, con el barrio de Plaka a sus pies -cenar en uno de sus restaurantes es una experiencia única-, el Museo Arqueológico o ver el cambio de guardia en la plaza Sintagma son sin duda razones de peso para valorar positivamente Atenas. Sin embargo, el resto es cemento y tráfico. Pero merece la pena.

Eso mismo debió pensar el rey persa Darío, allá por el 490 A.C. Molesto con los atenienses por haber apoyado la sublevación de Mileto y Efeso, decidió mandar una expedición de castigo contra ellos. Entre caballería e infantería -entre los que se encontrarían sus temibles arqueros-, embarcaron unos 40.000 hombres en más de 600 trirremes. Al mando de todos ellos, Datis, uno de los mejores generales del imperio aqueménida. Por el bando heleno, Milcíades comandaba una hueste no superior a 12.000 hombres, casi todos hoplitas -infantería pura y dura-; prácticamente no tenían caballería. Así las cosas, ambos contingentes se situaron cerca de Maratón a instancias de Milcíades, quien tuvo la ocurrencia de dejar desguarnecida Atenas para atraer a los persas a un terreno que creía más propicio.

La jugada era sumamente arriesgada, pero le salió bien. Más que nada, porque los persas eran mucho más numerosos tanto en hombres como en barcos y caballos. De ahí que Milcíades contemporizase hasta que Datis cometiese algún error. Y éste llegó precisamente por el exceso de confianza del general persa que, creyendo que podía engañar a los griegos para que saliesen campo a través, dividió sus fuerzas embarcando a la caballería rumbo a Atenas, y dejó al grueso de sus tropas en Maratón esperando el ataque. Con lo que no contaba el persa era con que dicho ataque se produjese de improviso y, además, con una nueva táctica que supuso una auténtica revolución en la historia bélica: la carga “a paso ligero”.

Simple, pero genial. Los griegos temían la efectividad de los arcos compuestos persas, por lo que Milcíades ordenó cargar contra el enemigo a la carrera, pero sin deshacer la formación. Algo tan aparentemente sencillo no era tal, puesto que poner de acuerdo a 12.000 hombres para que corran a la vez en perfecta formación y con un equipamiento de casi 20 kilos -sólo el escudo, de bronce y madera, pesaba 10- es una tarea muy difícil. Con una maniobra envolvente, rodearon a los persas y los masacraron. Datis, al ver el panorama, decidió enfilar proa hacia Atenas, pensando que estaría desguarnecida y que, al menos, si la saqueaba podría evitar el descrédito de regresar derrotado y con las manos vacías. Por tanto, urgía avisar a los atenienses de que Milcíades había ganado, y que debían tomar medidas para no ser atacados.

El mensaje lo llevó corriendo un tan Tersipo, contrariamente a lo que se suele creer. La tradición hace que el honor de haber recorrido los 42 kilómetros que separan Maratón de Atenas recayese en un tan Filípides, también corredor profesional, aunque el cometido de éste fue diferente: fue él quien avisó a los espartanos para que acudiesen en ayuda de los atenienses, aunque se lo tomaron con tanta calma que llegaron dos días después de la batalla. Así que el primer maratoniano de la historia fue Tersipo, no Filípides. Y tampoco es probable que muriese a causa del esfuerzo -era un atleta profesional, no lo olvidemos- sino más bien por las heridas recibidas en combate. De hecho, hoy en día se corren maratones sin que la gente se muera por ello. Aunque los de la actualidad son más largos; 192 metros, exactamente. Y es que esa era la distancia que faltaba para que la primera maratón olímpica de la historia, celebrada en Londres, acabase frente a la tribuna real. ¡Pérfida Albión!

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.