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¿Credenciales profesionales o poderes de Leire Pajín?

lunes 25 de octubre de 2010, 08:22h
La reunión de la última ejecutiva federal del PSOE ha sido menos plácida de lo que venía siendo últimamente. Es más, puede decirse que es la primera vez en la que alguien se atreve a cuestionar públicamente decisiones de José Luis Rodríguez Zapatero. La elección “digital” de Marcelino Iglesias para sustituir a Leire Pajín al frente de la vicesecretaría de organización, y la aprobación de las candidaturas a las presidencias autonómicas y municipios de más de 50.000 habitantes reflejaron el estado real del socialismo actual. Y no es bueno.


Vaya por delante que la solvencia personal y profesional de Marcelino Iglesias va a resultar mucho más beneficiosa para su partido que los malos modos -y poco más- de Leire Pajín. Es la imposición de Zapatero lo que no ha gustado a muchos dentro de un PSOE en el que, pese a que Carmen Chacón diga que “no hay dedazos”, los hay, y a la vista están. Sólo así se explica el nombramiento de la flamante ministra de Sanidad, cuyos únicos méritos son los de exhibir unas formas sumamente descorteses hacia el PP y el haber reventado el pacto anti-transfuguismo por intereses familiares en Benidorm. Este último aspecto incomoda especialmente dentro del PSOE, hasta el punto de que la aprobación de las candidaturas municipales y autonómicas se hizo en bloque, para no provocar una situación incómoda con la protegida de Zapatero. Salvo la agrupación gallega, que con plena coherencia se mantuvo al margen de la votación para no restar autoridad moral a las denuncias de algunas corporaciones de su comunidad en las que es el PP quien incumple el pacto anti-transfuguismo, el resto de asistentes hicieron gala a partes iguales de temor e hipocresía al soslayar el “caso Benidorm”.


¿Qué le ha hecho la profesión médica a Zapatero para que el Presidente haya puesto a cargo de Sanidad a alguien como Leire Pajín? Dejando a un lado su palmario desconocimiento del sector donde ahora aterriza, está su currículum personal. Y es que en los partidos -en todos, no sólo en el PSOE- está muy mal vista la figura del “político profesional”; alguien que vive del partido y que fuera de él carece de oficio y beneficio probados. Es competencia directa del jefe del Ejecutivo designar a aquellas personas que considere mejores para los puestos clave de su gabinete. De lo cual se deduce que, o bien la “cantera de ministrables” en el ámbito sanitario estaba bajo mínimos, o bien el señor Zapatero ha optado por titulares en detrimento de eficacia, algo en lo que, por otro lado, ya ha demostrado su maestría. La cuestión es que hacía falta alguien que solucionase los problemas de Sanidad, no que crease otros nuevos.
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