El silencio ante los cardenales
miércoles 27 de octubre de 2010, 10:53h
Hace unos días, se hacían públicos los nuevos cardenales de la Iglesia Católica, que serán nombrados en el próximo Consistorio a celebrar en noviembre. Solamente un español entre los purpurados de nuevo cuño, el arzobispo José Manuel Estepa, de 84 años de edad, quien fuera auxiliar del emblemático e injustamente olvidado Tarancón, autor, junto a otros tres compañeros, del catecismo eclesial, y en fin arzobispo castrense y prelado cercano a la Casa Real. Al contar con más de 80 años, no participará en la elección de un nuevo papa. Un cargo, por tanto, más honorífico que ejerciente, puede que tras alguna recomendación de su Majestad por la fidelidad mostrada y la discreción ejercida de forma modélica.
Pero lo más llamativo de toda esta movida cardenalicia, es el silencio informativo que se ha descargado sobre el tema. Nada de nada, salvo la nota casi de agenda, sin especiales análisis de lo sucedido como solía hacerse hasta hace muy poco por corresponsables romanos de altura. En nuestro caso, y desde la prensa escrita, solamente la revista Vida Nueva, la mejor publicación religiosa de naturaleza informativa semanal, además de opinativa con mesura arriesgada, ha llevado a cabo un excelente análisis de la cuestión mediante su corresponsal en Roma, Antonio Pelayo, excelente conocedor del medio eclesial. Y La Vanguardia, como es costumbre en su siempre loable sección religiosa. Prácticamente, nada más de altura destacable. Una lástima.
Cuidado debiera tener nuestra Iglesia Católica en estas cuestiones mediáticas porque, a trancas y a barrancas, el cuerpo eclesial desaparece de los medios como si nada. Y lo que no está en los medios, lo sabemos muy bien, no existe. El silencio ante los cardenales recién nombrados, es ese silencio en aumento ante el hecho eclesial. Que cada quien se pregunte y responda por la razón del caso…
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Profesor de la Universidad Pontificia de Comillas
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