Colombia y México le plantan cara a la doble moral de EEUU
viernes 29 de octubre de 2010, 00:29h
Los presidentes Juan Manuel Santos (Colombia) y Felipe Calderón (México) se dejaron de miramientos y contemplaciones diplomáticas con Estados Unidos, en la XII Cumbre del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla, celebrada en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Pese a que sendos mandatarios desarrollan una relación cercana y cordial con Washington, esto no fue obstáculo para condenar la incongruente postura del Ejecutivo de la Casa Blanca frente a la política regional sobre la lucha antidrogas.
Tanto Santos como Calderón condenaron el hecho de que en ciertos estados de ese país, como California, se estudie la posibilidad de legislar el consumo de sustancias como la marihuana, mientras que a Latinoamérica se le culpe de todos los males que acarrea tras de sí el crimen organizado. Bien lo dijo el jefe de Estado colombiano al referirse a la contradicción en la que incurre EEUU al promover la criminalización de estas actividades, mientras contempla la posibilidad de legalizar la producción y consumo de drogas.
Felipe Calderón tampoco se mordió la lengua para señalar que su vecino es el principal mercado para la distribución y consumo de narcóticos, así como el proveedor de armas para los cárteles latinoamericanos. Por lo que instó a Estados Unidos a asumir su cuota de responsabilidad dentro de la cadena del crimen trasnacional.
Sin embargo, el tema no puede limitarse a única y exclusivamente a buscar culpables a un problema, que sólo en México se ha saldado con la vida de más de 1.500 personas en lo que va de año; sino de replantear las nuevas estrategias a adoptar frente al narcotráfico.
Washington tiene que dejar de colocar “pañitos calientes” como el Plan Colombia o el Plan Mérida para pelear un problema que a simple vista no le concierne pero que, en realidad, forma parte de él, al igual que a los países a los que ayuda. El hecho de que a la frontera mexicana crucen desde EEUU alrededor de 2000 armas de fuego diarias, deja mucho que pensar, como también es necesario analizar el por qué el gigante del norte sigue siendo la mina de oro para las mafias de la droga.
El referéndum de California sobre la legalización de la marihuana es una oportunidad para que la Casa Blanca comiencen a observar este asunto desde adentro y no desde afuera como lo ha hecho en todos estos años, porque si bien en América Latina se encuentran la “materia prima”, la moneda que la financia son fajos billetes verdes con el rostro de Bejamin Franklin.