Pagar a tiempo
martes 18 de marzo de 2008, 19:34h
Creo que fue Leibniz quien dijo que la única medida que no cambia con el tiempo es el tiempo. No seré yo quien corrija al físico y matemático polaco-alemán, sino todo lo contrario. Viene a cuento esta cita (y perdóneme si es errónea su adjudicación) por una reflexión sobre las cuantías de las multas.
En España, como en la mayoría de los países, se barema la gravedad de las faltas y se corresponde con una cuantía económica. Así, un exceso de velocidad de 13 kilómetros por hora en autopista se castiga con 100 euros; y un exceso de 85 kilómetros por hora, con una multa de 450 euros. La cuantía es la misma para quien tiene un nivel de renta de 10.000 euros al año que para quien lo tiene de un millón de euros. Esta tabla de multas se modifica al alza cada cierto tiempo, porque es evidente que dentro de 20 años, al ritmo inflacionario que llevamos, pagar 100 euros perdería toda su capacidad disuasoria, como la perdió la multa de 1 peseta por cruzar con el semáforo en rojo en los años de Manolo guardia urbano.
Nuestro ordenamiento jurídico no solo castiga con penas económicas. En muchos casos, es el tiempo la unidad de medida de castigo: días o meses de alejamiento; semanas de trabajos a la comunidad; o años de privación de libertad. Es evidente que una semana dura lo mismo para un mileurista que para el Amancio Ortega.
Por esta razón, hay algunos países, pocos, la verdad, en los que las sanciones por infracciones de tráfico se pagan en tiempo. En tiempo de salario. Una semana, un mes o un año de su salario siempre será igual de justo para los dos mismos ejemplos anteriores. Así, un exceso de velocidad se paga con 15 días de salario y esta cuantía la determina la declaración de la renta del infractor.
Es verdad que esta reconversión supondría alguna complejidad administrativa. Pero la capacidad informática de la Administración es más que notable y no vemos en este aspecto una verdadera traba para su puesta en marcha. Todas son ventajas y no parece que la capacidad de fraude sea mayor que la que ya conocemos. Para los conductores que no tributen o que tributen fuera del país, siempre hay fórmulas relacionadas con el salario base, que son las mismas que se emplean para otras recaudaciones del Estado.
Es una propuesta que sin duda gustará a muchos ciudadanos que pueden reconciliarse con una administración más justa.
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Periodista
JOSÉ MARÍA CERNUDA es periodista y jefe de la sección Motor de EL IMPARCIAL
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