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reseña

Samuel Johnson: El patriota y otros ensayos

sábado 06 de noviembre de 2010, 20:07h
Samuel Johnson: El patriota y otros ensayos. Traducción de Ana María Nuño y Mariano José Vázquez Alonso. El Buey Mudo. Madrid, 2010. 240 páginas. 17,50 €
El Patriota y otros ensayos, de reciente publicación, acerca por fin a los lectores españoles la obra de Samuel Johnson (1709-1784), el segundo autor más referenciado de lengua inglesa solo por detrás de Shakespeare. Johnson es un tory atípico, que lo mismo defiende la necesidad del uso de la fuerza por parte del Estado, que critica la guerra de las Malvinas contra España por “imperialista”. Reúne, en suma, una personalidad compleja y fascinante, independiente y sustentada en un pensamiento libre que no se encuadra en ningún grupo político, y que le permitió anteponer la defensa de sus propias ideas por encima del stablishment de la época, algo que se hizo patente en sus proyectos editoriales The Rambler, The Adventurer y The Idler, y que también está muy presente en todos sus escritos.

El libro constituye una pieza que va mucho más allá del propagandismo político que puede sugerir el título. En efecto, El Patriota, el primero de los escritos, fue un alegato político empleado para influir en las elecciones de 1774, y contiene pensamientos de gran calado y plena actualidad: “Patriota es el hombre cuya conducta pública está sometida a un principio único: el amor a su país, no alberga esperanzas o temores personales ni aguarda favores o agravio, sino que todo lo somete al interés común”, pero también encontramos ensayos de todo tipo, de profundidad moral y pedagógica, e incluso satíricos, como en el divertidísimo ensayo El oficio de escribir.

Además de su amplia variedad de estilos, la obra de Johnson contiene lecciones valiosas que no se deben pasar por alto. Así por ejemplo, advierte sobre la incertidumbre del futuro, la fugacidad de la vida (“No hay que perder de vista la muerte porque así nunca tendrás pensamientos innobles o ansiarás desmedidamente cosa alguna”); su pensamiento se nutre de sus hondas raíces religiosas, pero a pesar de su devoto anglicanismo, Johnson supo ser lo bastante comedido como para abogar por la defensa de los derechos civiles, como su alegato por la libertad religiosa de los habitantes francófonos del Québec.

Consejos que a Johnson, a pesar de su gran prolijidad bibliográfica y pese a haber sido el autor del famoso Diccionario de la lengua inglesa, no le condujeron a la fama o a la riqueza; mal pagado por sus escritos, sobrevivió de mecenas y ayudas durante mucho tiempo, pero su mayor reto y preocupación fueron sus obras y atesoró experiencia y conocimientos como pocos maestros de la literatura. A él se le atribuye la frase “los diccionarios son como los relojes: el peor es mejor que ninguno, pero del mejor uno no puede esperar que sea del todo preciso”, a pesar de que su Diccionario era de tal calidad que ha sido el manual de referencia fundamental durante más de dos siglos. Tal vez el verdadero triunfo sea ése, que dos siglos y medio después de su muerte, su obra siga tan viva y llegue a hasta sus lectores españoles; y es que, como dijo una vez, “el éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante”.

Por Iván Gil-Merino
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