Juego sucio electoral en Cataluña
miércoles 10 de noviembre de 2010, 08:11h
A pocas fechas de que se resuelva la incógnita de quién será el próximo presidente de la Generalitat de Cataluña, las distintas formaciones se afanan en la doble tarea de obtener votos y restárselos a sus rivales. En esto último llama la atención la campaña de demonización que desde la izquierda se está haciendo contra CIU y PP, a los que Montilla llega a acusar de tener una agenda oculta para laminar servicios sociales básicos. CIU, por su parte, parece haber olvidado el pacto del Tinell y abona el terreno para un eventual apoyo del PP, caso de no obtener la mayoría absoluta que muchos le vaticinan. Y Esquerra, por su parte, llama a la puerta de los convergentes, sabedora de que el PSC la arrastrará en su más que previsible descalabro electoral.
Todo lo cual no hace sino abundar en la evidencia de que los catalanes tienen una clase política bastante menos digna de lo que merecen. La palma de los despropósitos se la lleva el PSC, que lleva en su programa electoral la subvención de más de 600 euros mensuales por un año a todos aquellos jóvenes que ni estudian, ni trabajan, incluidos aquellos que tampoco tienen ganas de hacer ninguna de las dos cosas -lo que se conoce como generación ni ni- . Un despropósito semejante acabaría con la carrera de cualquier político serio en otro país que no fuera España. Precisamente por eso urge renovar cuanto antes un parlamento catalán que, a día de hoy, adolece de representantes competentes. Ojalá los nuevos se dediquen más a resolver los problemas de los catalanes que a enredar con Estatuts, sanciones lingüísticas, prohibiciones taurinas y otros despropósitos.