no hubo sorpresas
Málaga, Mallorca, Getafe y Valencia siguen en la Copa
viernes 12 de noviembre de 2010, 03:12h
El Málaga logra la primera victoria en casa y la clasificación a octavos. El Mallorca sentencia la eliminatoria en el primer cuarto de hora ante el Sporting. El Getafe juega con fuego y casi se quema. El canterano Isco entretuvo a Mestalla en un partido sin alicientes.
El Málaga, en el minuto 90, consiguió, por mediación del delantero uruguayo Sebastián Fernández, el gol que le dio la clasificación para los octavos de final de la Copa del Rey, tras levantar un 2-2 adverso.
Pellegrini, con su nuevo equipo, hizo debutar a un joven jugador del Atlético Malagueño, el centrocampista José Recio, que junto al brasileño Sandro Silva formó pareja en el centro del campo, y al delantero portugués Edinho.
Su homólogo en el Hércules, Esteban Vigo, un malagueño que jugó en el extinto CD Málaga, pero que no ejerció como entrenador, llegó a su tierra con muchas ausencias y reservó a futbolistas de la calidad del centrocampista argentino Fritler, Sendoa o el delantero paraguayo Valdez.
El Málaga, muy motivado, salió dominando, con autoridad, gustándose, con presión y juego por las bandas, donde Eliseu y Quincy, con su rapidez, desbordaban a los defensores del Hércules, muy estáticos, sin presencia y blandos.
Esto lo aprovechó el Málaga para adelantarse en el marcador con un pase de Quincy a Eliseu, que se adelantó por rapidez a su defensor Juanra y al guardameta Velthuizen, consiguiendo el primer tanto del partido en el minuto 11.
Se gustaba el Málaga. El Hércules tenía muchos problemas para crear, aunque por un despiste del portero Arnau pudo empatar, ya que Cristián, viendo adelantado al portero, lanzó un disparo que desbarató en la línea de gol el defensa brasileño Weligton.
El equipo malagueño no se amilanó por ese susto y siguió presionando, atacando y desarbolando a su rival.
El delantero portugués Edinho aprovechó un error de Juanra en la cesión a Velthuizen y consiguió el segundo gol en el minuto 15.
El Hércules, impotente, tenía muchos problemas para frenar al Málaga. Fernando pudo marcar el tercero tras un certero remate de cabeza que salió fuera por escasos centímetros.
Quincy disparó desde treinta metros y el poste izquierdo salvó a Calatayud, que había sustituido por lesión a Velthuizen, del tercero.
El conjunto alicantino viendo la debacle aprovechó los síntomas de cansancio del Málaga y alguna laguna en el centro del campo y Portillo, tras un pase de Thomert, acortó diferencias en el minuto 30.
El Málaga siguió atacando y una volea de Eliseu la repelió el palo derecho de la portería en el minuto 34.
Mereció más el Málaga en la primera parte con un marcador complicado y maldito por aquello de un segundo gol que daría el pase al Hércules.
En veinte minutos de la segunda parte ninguno de los dos equipos se había acercado a las porterías.
El único acercamiento del visitante fue gol de Abel Aguilar al aprovechar un pase de Cristián y batir por bajo y raso a Arnau, en el minuto 63.
El Málaga, cansado y regular, notó un bajón físico que le podía costar la eliminatoria.
A raíz de la expulsión de Abel Aguilar por doble amarilla en el minuto 67, el Málaga se estiró, pero con un juego alocado intentó con centros aéreos sorprender a Calatayud.
Era prácticamente imposible, pero un centro de Gámez por la derecha lo remató de cabeza Fernández en el punto de penalti consiguiendo el gol del triunfo y de la clasificación en el minuto 90.
El Mallorca eliminó al Sporting
El Real Sporting tiró por la borda en el primer cuarto de hora del partido cualquier esperanza de eliminar al Mallorca porque encajó dos goles que le pusieron muy cuesta arriba una eliminatoria en la que había perdido 3-1 en la ida y en la que sólo pudo nivelar la contienda para igualar la vuelta (2-2).
Preciado presentó finalmente una alineación en la que mezcló titulares, cinco, y suplentes, en un intento de dar la vuelta a un marcador claramente adverso tras el 3-1 encajado en el partido de ida, mientras que Laudrup tomó la misma decisión y en las mismas proporciones pero con la clara intención de aguantar la ventaja.
El equipo inicial de los rojiblancos era, por tanto, muy diferente al del encuentro de ida ya que Preciado presentó nada menos que 9 cambios con respecto al que jugó en Mallorca, lo que daba a entender que en esta ocasión no renunciaba la Copa, como se pudo interpretar en ediciones anteriores, en las que pareció primar la lucha por la permanencia en Primera división.
Pero las intenciones sportinguistas recibieron un duro varapalo a los 10 minutos de juego, en una buena jugada colectiva del Mallorca en la que entre Pereira y Kevin llevaron el balón hasta el área pequeña, donde sirvieron a Nsue para que marcara el 0-1.
Sólo cinco minutos después se produjo un fallo defensivo de Sastre, que permitió la internada en solitario de Nsue, que, al llegar al área elevó el balón suavemente por encima de Cuéllar, que situó el 0-2 en el marcador y dejó la eliminatoria sentenciada.
Los dos goles llegaron por la banda derecha y Sastre no estuvo a la altura de lo requerido en ninguna de las dos, lo que provocó los silbidos del público, que acudió al partido en mayor número de lo esperado, ayudado por la decisión del consejo de administración de no cobrar entrada a los abonados.
El Sporting mostró su peor cara porque aunque en un principio los aficionados la tomaron con Sastre lo cierto es que el resto de compañeros no estaba mucho mejor y las pérdidas se sucedían, muchas de ellas con gran peligro, porque se producían en el centro del campo donde los baleares estaban mucho más metidos en el partido que los locales.
En una de las primeras jugadas en las que el Sporting se acercó a las inmediaciones del área visitante el balón llegó a Bilic que centró, Kevin cortó el balón con la mano y Pérez Lasa señaló un penalti que transformó de fuerte disparo el propio delantero croata, que anotó su primer gol de la temporada, que por lo menos tuvo la virtud de acallar las críticas de los aficionados.
El gol espoleó un tanto a los sportinguistas que se acercaron un poco más a la portería defendida por Lux, que, no obstante, apenas pasó por peligro alguno. Lo más, disparos lejanos que se iban directamente fuera, mientras que el Mallorca se lo empezó a tomar con más calma con el marcador claramente favorable, ya que el Sporting aún necesitaba cuatro goles para clasificarse.
Cuando Pérez Lasa pitó el descanso los locales fueron despedidos con silbidos por los aficionados que veían como una vez más iban a pagar muy cara su desidia inicial, ya que prácticamente nadie creía en la posibilidad de que el Sporting fuese capaz de marcar cuatro goles en la segunda parte.
Por si Sastre no había recibido ya un duro castigo en la primera parte Preciado decidió cambiarlo cuando apenas habían transcurrido 7 minutos de la segunda y el capitán fue despedido con una sonora bronca tras un cambio que propició la vuelta de Lora a su lateral habitual y la entrada de José Ángel por banda izquierda.
Cuéllar a punto estuvo de regalar el tercer gol cuando en el minuto 57 salió de su portería a despejar un balón que dejó franco a pies de De Guzmán quien dispara con toda la portería para él pero su balón salió fuera en medio de una nueva oleada de protestas desde la grada.
El Mallorca se dedicaba a dejar pasar los minutos, aunque de vez en cuando trataba de sorprender con algún ataque esporádico, pero el juego decayó mucho hasta que lo animó el juvenil Juan Muñiz, que entró en sustitución de Ayoze y a los pocos minutos logró el empate en un disparo desde el borde del área.
Con el Sporting buscando al menos ganar el partido, la defensa se complicó la vida con varias acciones absurdas en las que Gregory y Cuéllar se llevaron la palma y que devolvieron los silbidos a las gradas puesto que propiciaron que Nsue gozase de un par de claras ocasiones para volver a marcar.
Con el Mallorca perdiendo tiempo a la menor oportunidad Eguren de cabeza estrella el balón en el larguero y minutos después Jorge en un córner vuelve a repetir la acción en las que fueron las dos últimas ocasiones de los locales para por lo menos haber ganado el partido.
El Portugalete roza la hazaña ante el Getafe
El Getafe jugó con fuego ante el Portugalete de Tercera División y casi se quema tras empatar a cero en el Coliseum Alfonso Pérez y lograr el pase octavos de final de la Copa del Rey gracias al valor doble de los goles conseguidos fuera de casa.
El empate a un gol del partido de ida bastó a los madrileños para seguir en la competición. El día que tenía que recuperar prestigio después de varios traspiés, completó una mala actuación ante un equipo inferior.
Hasta hace varios partidos era una incógnita cual iba a ser la imagen que iba a ofrecer el Getafe. Entonces, alternaba buenas actuaciones con partidos algo pobres, en una espiral tal vez poco beneficiosa para los jugadores que dirige Míchel. En los últimos tiempos, la situación ha ido empeorando. Hace varios encuentros que la escuadra madrileña no da con la tecla correcta. Ha perdido consecutivamente ante Athletic, Stuttgart y Barcelona ofreciendo su peor cara.
El Portugalete era una buena oportunidad para que el Getafe adquiriera moral de cara a sus próximos duelos. Los vascos sólo tenían la oportunidad de soñar tras el empate a uno de la ida. A priori, llegaban al Coliseum Alfonso Pérez como un cordero degollado.
Sin embargo, los hombres de Jabier Luaces cerraron todas las puertas a su rival con un planteamiento ultradefensivo. De ese modo, pese a renunciar al balón, lograron apagar las ideas a sus rivales, que durante todo el partido disfrutaron de la posesión de la pelota.
Eso no es sinónimo de victoria si no hay acierto, algo que ocurrió en la primera parte, donde el Getafe tuvo sólo tres oportunidades. Primero, Iván Marcano lanzó un zapatazo al larguero; después, Albín remató fuera por muy poco un centro de Adrián Colunga, y el uruguayo también tuvo la tercera con un lanzamiento de falta. No hubo mucho más, aparte de un empacho de balón local que no sirvió para nada.
Ni siquiera la entrada de Dani Parejo en el segundo tiempo dio más claridad al Getafe, que encima cedió algo de terreno al Portugalete. Los hombres de Míchel apenas inquietaron con cuatro disparos peligrosos de Adrián Colunga y Mané -los dos últimos al palo-, y que a punto estuvieron de acabar en gol. Pero eso no es suficiente para todo un Primera División que eliminó a un Tercera sin ganarle ninguno de los dos encuentros.
Isco brilla en un partido sin historia
El Valencia se clasificó para los octavos de final de la Copa del Rey por un marcador global de (7-1) en un partido en el Logroñés controló al equipo local durante la primera media hora de juego, pero en el que el Valencia se rehizo con el protagonismo de canterano Isco, autor de dos goles.
El partido apenas tenía alicientes y fue el jugador de la cantera el que entretuvo a la afición local en un encuentro en el que también el francés Sofiane Feghouli se estrenó como goleador con el Valencia, un equipo que, sin atravesar un buen momento, no tuvo problemas en este encuentro..
El encuentro empezó como alguno de los últimos disputados por el Valencia en casa, con un gol del equipo visitante. En esta ocasión fue un rival de Segunda B el que, en la primera y única aproximación a la meta local en el primer tiempo, marcó el 0-1 por medio de Osado.
El Valencia vago por el terreno de juego de Mestalla durante muchos minutos, ante un rival que no pasaba apuros como consecuencia de la falta de ideas futbolísticas de su rival.
Sin embargo, la superioridad del Valencia quedó patente en la jugada del empate, en la que pudo haber falta del goleador Isco, en el falló de la defensa visitante en el 2-1 y en la habilidad de propio Isco en la jugada del 3-1.
Tras marcar el segundo de sus goles, el Valencia mejoró sensiblemente y, al menos, dejó patente que se trataba de un equipo de Primera, que enfrente tenía a un rival de Segunda B ordenado y muy concentrado, pero con limitaciones.
La segunda mitad no tuvo historia, ya que el Logroñés tenía problemas para acercarse a la portería de Guaita y el Valencia incrementó su dominio territorial aunque ni disfrutar de claras opciones para volver a marcar a pesar de que se jugaba siempre cerca de la meta del equipo riojano.
Sin embargo, la primera clara ocasión de gol del segundo periodo llegó en un formidable remate del visitante Osado, que se estrelló en el larguero de la portería de la meta Guaita (m.69).
De ahí al final, un disparo lejano de Gaspar que Guaita envió a córner, los aplausos en la sustitución de Isco, el gol de Feghouli y un nuevo remate al larguero del Logroñes cerraron el encuentro