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El derrumbe de Pompeya

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 14 de noviembre de 2010, 17:53h
Una catástrofe anunciada. La pasada semana, la Schola armatorum, la Casa de los Gladiadores, uno de los milenarios edificios de la antigua Pompeya se derrumbó, evidenciando que la situación del antigua área sigue siendo preocupante y que los tesoros arqueológicos pompeyanos se encuentran en pésimas condiciones. La noticia no sorprende ya que desde hace décadas, periodistas locales y guardianes del lugar denuncian el estado de abandono del recinto arqueológico y, hace dos años en agosto de 2008, yo mismo lancé la alarma sobre las pésimas condiciones de Pompeya y su continuo deterioro.

El derrumbe de la Casa de los Gladiadores, 80 metros cuadrados de esplendor, de inestimable valor artístico, representa una desgracia no sólo para Italia, sino para el mundo entero: se trata de una pérdida irrecuperable. Como han señalado varios medios de información, los edificios habían resistido hasta ahora, sobreviviendo a la erupción del Vesuvio, a las bombas de la segunda Guerra mundial, a la visita de los ricos viajeros del Grand Tour, a los expolios camorristas. “¿Será posible que Pompeya haya resistido a todo salvo a Silvio Berlusconi?”

El declive de Pompeya y de otros tesoros culturales nacionales en peligro (la Domus Aurea está cerrada tras otro derrumbe), viene provocado por varios factores: descuido, desidia, incuria, negligencia y mala gestión. En el caso de Pompeya, la dejadez y el abandono institucional están dañando de forma irreparable uno de los emblemas de la cultura italiana: todos los años desaparecen unos 150 metros cuadrados de frescos por la falta de mantenimiento. Al igual que muchos otros tesoros italianos, Pompeya necesita de inmediato trabajos de restauración. Sin embargo, el actual Gobierno parece preocuparse poco de la conservación del patrimonio cultural nacional, recortando constantemente los fondos destinados a su mantenimiento. La salvaguardia del Patrimonio artístico nacional, la conservación de los bienes culturales no representa una de las prioridades de este Gobierno: los recortes económicos aplicados a la cultura por el Gobierno Berlusconi son drásticos y los fondos destinados a la cultura para el periodo 2010-2012 se han rebajado en unos 280 millones de euros, provocando protestas en toda Italia e iniciativas como “Puertas cerradas, luces encendidas sobre la cultura” (museos abiertos gratis u otros tapando sus obras de arte con sabanas blancas). El Ministro de Economía dejó claro su pensamiento en materia cuando afirmó: “De la cultura no se come. Y si no, haceos un bocadillo con la Divina Comedia”. Además de mostrar su ceguera, la frase evidencia la paradoja de Italia, la incapacidad a considerar la cultura como un recurso. Pompeya y el patrimonio cultural podrían representar una fuente de riqueza, un recurso que podría ser utilizado para generar los ingresos necesarios para garantizar su misma conservación.

Mientras el Gobierno elude toda responsabilidad, el ministro de cultura, Bondi (el poeta personal de Berlusconi) argumenta que el hundimiento “no se debió a la falta de recursos económicos, sino a la gestión de esos recursos”. Sin embargo, lo que representaría una exculpación, consiste en un agravante: los monumentos en Italia se hallan en un estado paupérrimo y necesitado por décadas, de falta de mantenimiento, negligencia política, malversación e infiltración de las mafias en el sector cultural. Los pocos fondos destinados a la manutención han sido derrochados, mientras la gestión venía concedida a empresas incompetentes y dirigida por personas cercanas al entourage gubernamental. Un ejemplo emblemático: el nombramiento, por parte del mismo Bondi, de un peluquero siciliano, cercano a ambientes de Cosa Nostra, como director de las obras de restauración de la Galería de los Uffizzi. Asimismo en Pompeya, los trabajos de restauración, iniciados en 1978, aún están pendientes, mientras muchas zonas siguen cerradas al público u obstruidas por vallas.

Mientras se temen nuevos derrumbes, la caída de la Casa de los Gladiadores, que ha revelado la dramática situación de conservación del patrimonio artístico e histórico italiano, representa un síntoma más de una cultura abandonada al mismo tiempo que certifica la incapacidad nacional para proteger y valorar su patrimonio cultural, cerca del 80% de los bienes tutelados por la Unesco. Bondi afirmaba que “las causas del derrumbe están muy claras: la culpa es de la lluvia”. Pues nunca mejor dicho: “piove, governo ladro!”

Concluyendo con un paralelismo: la lenta agonía de Pompeya parece una metáfora de la actual situación del país. La mala gestión, la negligencia política y la incuria de los intereses generales han llevado al país a la ruina y ya el derrumbe del gobierno Berlusconi parece próximo. Ad maiora!

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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