Cristina Fernández de Kirchner se agarra a las Malvinas
lunes 22 de noviembre de 2010, 08:12h
El Gobierno argentino no tiene una papeleta fácil. El descontento popular hacia Cristina Fernández de Kirchner está más que justificado si atendemos a la deplorable situación económica del país, inexplicable de no ser por una no menos deplorable gestión. Eso sí, a nivel personal, la economía doméstica de la señora presidenta ha tenido un crecimiento inversamente proporcional a la del país; la primera ha subido como la espuma, en detrimento de la segunda. Denunciar este tipo de cosas en la Argentina no es fácil, y supone asumir una serie de riesgos considerables; que se lo digan si no a los editores de “Clarín”, cuya persecución a todos los niveles es algo escandaloso. O al ya ex director del Banco Central de la Nación Argentina, a quien sus críticas hacia el derroche de fondos en reserva le costaron el puesto. Tampoco el argentino medio ve con buenos ojos el seguidismo que Cristina Fernández de Kirchner hacen de la causa chavista; no es, desde luego, la mejor compañía de cara a gozar de prestigio internacional.
Por todo ello, a la inquilina de la Casa Rosada no se ha ocurrido nada mejor que desempolvar un conflicto de recuerdo tan infausto como es el de las Malvinas. Así, Cristina Fernández, criticaba este pasado fin de semana “el colonialismo que subsiste en las Islas Malvinas”, durante un acto conmemorativo del Día de la Soberanía Nacional. El objetivo, distraer de lo realmente prioritario -la tremenda crisis económica- con escalada de una tensión tan artificial como inútil. Para empezar, el estatus jurídico de las Malvinas responde a lo que se conoce como “Territorio Británico de Ultramar” -no confundir con la “Commonwealth”-, territorios que no son administrados directamente por el Reino Unido sino que tienen su propio gobierno que las administra, si bien Londres se encarga de su protección, de las relaciones exteriores y asuntos de negocios. Tampoco tienen representación en el Parlamento Británico ni forman parte del Reino Unido como tales.
Que el colonialismo británico no ha sido precisamente un modelo de equidad es algo fuera de toda duda. Pero en pleno siglo XXI, el hecho de que sigan existiendo una serie de anacronismos geopolíticos sin mayor trascendencia -caso de Gibraltar en España- no debe distraer de cuestiones mayores. En el caso de Argentina, ha de enfrentarse a una serie de problemas infinitamente más importantes que el de las Malvinas. Cosa distinta es que Cristina Fernández de Kirchner se aferre ahora al antiguo contencioso para desviar la atención de las cuestiones principales que aquejan al país, en especial la crisis económica y de las instituciones. Lo cual no hace sino ilustrar el sentido de Estado de la actual Presidenta.