Rabat y Argel frente a Al Qaeda del Magreb
El terrorismo en el Sahel apunta a Europa
martes 23 de noviembre de 2010, 12:28h
El jefe de Al Qaeda del Magreb Islámico ha pedido al gobierno de París que negocie la liberación de los 5 rehenes franceses de una compañía uranífera directamente con Osama Ben Laden y que retire sus tropas de Afganistán.
Abdelmalek Drukdel, el jefe del grupo terrorista AQMI (Al Qaeda del Magreb Islámico) que secuestró en el norte de Níger a 7 empleados de la compañía uranífera Areva, 5 de ellos franceses, ha pedido al gobierno de París por medio de un vídeo enviado a la cadena de televisión Al Yazira, que negocie la liberación de los rehenes directamente con Osama Ben Laden y que retire sus tropas de Afganistán.
La nueva ministra de Exteriores gala, Michelle Alliot-Marie, no ha dicho que no lo hará, pero ha respondido que Francia no aceptará que su política sea dictada “desde el exterior” y que seguirán haciendo todo lo posible hasta que los rehenes franceses “se encuentren libres sanos y salvos”.
La extraña petición del AQMI ha causado sorpresa, indignación y comentarios por lo menos irónicos desde algunos sectores. Djameleddine Benchenouf, profesor de la Universidad de Lyon, es categórico: “se trata de una farsa, de un engaño”, que emana de una “organización criminal y mafiosa”. Benchenouf considera que ese grupo que se hace llamar Al Qaeda del Magreb Islámico ha sido creado en sus orígenes por los servicios secretos argelinos (DRS) con la finalidad de ser un instrumento en la lucha por el poder. El GIA (Grupo Islámico Armado) que fue su antecesor antes de transformarse en GSPC (Grupo Salafista de Predicación y Combate) reclutó desertores del Ejército, individuos procedentes de los bajos fondos, mercenarios de cualquier procedencia y especialistas incluso sudafricanos. En su aventura del Sahel este grupo terrorista ha incorporado a sus filas varios cientos de “combatientes” malienses, nigerinos y mauritanos, atraídos por la aureola del martirio y el mito de Ben Laden.
A finales de octubre un grupo de 28 de estos yihadistas ha conseguido escapar de los campos de entrenamiento de AQMI situados en el norte de Mali. Actualmente se encuentran custodiados por el Ejército mauritano, según fuentes militares de la región. Según un oficial mauritano, algunos de ellos son adolescentes, y todos han sido “adoctrinados” para el sacrificio. “Se les ha metido en la cabeza que morir es ir al paraíso”, dice.
De cualquier modo, la realidad de la implantación de este grupo terrorista en el Sahel no deja lugar a dudas. Frente a ella, hay tres líneas de actuación para combatirle. La primera es la empleada por Francia y Estados Unidos, y consiste en utilizar los medios militares para combatir estos grupúsculos criminales. Es la misma doctrina utilizada antes en Irak y después en Afganistán. Tanto París como Washington buscan aliados en la región, en los gobiernos de los países limítrofes, y dedican una gran cantidad de medios a formar especialistas y oficiales en la lucha antiterrorista entre los Ejércitos de Níger, Mali, Tchad, Burkina Faso o Mauritania.
La segunda forma de actuación es la preconizada por Argelia, que consiste en coordinar los esfuerzos antiterroristas de los países de la región “sin injerencia extranjera”. Argel ha convocado recientemente varias reuniones de los Estados Mayores militares de los países concernidos. Después de un primer encuentro de altos mandos militares en Tamanrasset – la capital tuareg del sur argelino -, Argel convocó en la capital a los jefes de Estado Mayor y de los servicios de inteligencia de Mali, Níger, Mauritania y Argelia.
La tercera línea de actuación es la preconizada por Marruecos, basada con preferencia en las operaciones de inteligencia y en impedir la proliferación de grupos yihadistas cortándoles el suministro financiero e impidiendo el reclutamiento. 15 días después de la reunión de Argel, Rabat consiguió que el grupo de coordinación antiterrorista del G8 le invitase a la reunión convocada en Bamako en el mes de octubre. Participaron en la misma varios países occidentales (EEUU, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Francia, Canadá, Japón, Suiza, Rusia y España) junto a los países sahelianos Mali, Mauritania y Níger, además de Burkina Faso, Senegal, Nigeria y Marruecos. Argelia también fue invitada pero optó por la silla vacía.
La estrategia antiterrorista de Rabat es obra de Yassine Mansuri, que el rey Mohamed VI nombró jefe de los servicios secretos en 2005, cerrando así la página en la que todos sus antecesores habían sido militares. Mansuri es el interlocutor privilegiado del monarca para asuntos de seguridad, y bien podría convertirse en el único si su proyecto de reorganizar y centralizar los servicios va adelante.
Entre los logros conseguidos por este antiguo compañero de pupitre de Mohamed VI en el Colegio Real, está el haber puesto en marcha la Unidad de Tratamiento de la Información Financiera (UTIF) y designar a su cabeza al ex gobernador del Banco central Hassan Alaoui Abdallaoui, con la finalidad de detectar, aislar y desmontar los circuitos financieros del terrorismo.
Pero Mansuri no se ha contentado con la inteligencia de salón, y ha puesto en marcha una campaña de reclutamiento para los servicios secretos DGED. En los 18 últimos meses han ingresado como espías 200 cuadros superiores, todos ellos con formación universitaria, con conocimientos en leyes, derecho y teología, y en general dominando varias lenguas además del árabe y de los dialectos tamazigues del país, según informa la publicación Magreb Confidentiel. Su primera misión ha sido trabajar en los países árabes y musulmanes para familiarizarse con las corrientes del islamismo extremo y el mundo subterráneo del radicalismo terrorista. Un buen número de ellos han sido enviados a ocupar puestos en Europa (Francia, Países Bajos, Alemania, Italia y España) para infiltrarse en la comunidad marroquí emigrada y detectar la formación de células islamistas.
Lo más novedoso en el caso es el congelamiento de la coordinación antiterrorista que existió en el pasado entre Argel y Rabat. En gran parte debido a las reiteradas acusaciones procedentes de Marruecos de que Tinduf se ha convertido en un gran campo de entrenamiento de terroristas y en una cantera de yihadistas que van a engrosar las filas del AQMI. versión sahariana de la Jalalabad afgana. Una acusación, la de la alianza entre AQMI y Polisario, que nunca ha podido ser probada. Para Rabat es necesario impedir la formación de un “Estado fallido”, que supondría la independencia del Sahara Occidental reclamada por el Frente Polisario.
Marruecos presenta como “prueba” de sus aserciones, el caso de Omar Ould Sidi Ahmed Ould Hama, más conocido como Omar el Sahraoui, al que se acusa de ser el organizador del secuestro de los cooperantes españoles en Mauritania. Según fuentes de Rabat, este personaje “habría nacido en Tinduf y es cercano al Polisario”. Sin embargo, otras fuentes apuntan a que este “maliense” de 52 años, tenía ya más de 15 cuando el Polisario instaló los campamentos de refugiados en la localidad argelina de Tinduf para albergar a los miles de saharauis huidos del territorio del Sahara Occidental abandonado por los españoles y ocupado por la Marcha Verde y el Ejército marroquí.
Lo que sí está contrastado por varias fuentes es que la mayoría del staff dirigente del AQMI lo componen argelinos procedentes del antiguo Grupo salafista. Y que sus relaciones reales o supuestas con los servicios secretos de Argel son muy confusas. Prueba de ello es el caso de los jefes terroristas Hassan Hattab, un emir del GSPC, y Abderrazak El Para, organizador del secuestro de los 32 turistas europeos en el desierto argelino. El ministro de Justicia argelino Tayeb Belaiz ha confirmado que ambos serán juzgados en contumacia, ya que para la Justicia están “en fuga”. Pero lo cierto es que Hattab y El Para se encuentran en manos de los servicios de seguridad “con estatus especial”, como afirmó el que fuera ministro del Interior Yazid Zerhouni, y no se presentarán a juicio.
El AQMI apunta a Occidente. Todas sus acciones van dirigidas a golpear los intereses europeos y norteamericanos en la región, valiéndose de la logística que le proporcionan los medios financieros conseguidos con los rescates millonarios. Según los expertos norteamericanos en seguridad, el AQMI quiere hacer del Sahel “el nuevo Afganistán”. Una opinión compartida por Francia. La difusión por la cadena de televisión norteamericana CBN News de un video mostrando un campo de entrenamiento terrorista en el norte de Mali, y el botín conseguido por un comando del AQMI tras un ataque a una unidad del Ejército maliense, vienen a validar estas hipótesis. La cuestión es ¿con qué aliados, cómo y de qué manera coordinar la lucha contra el terrorismo a las puertas de Europa?