Un merecido Cervantes para Ana María Matute
jueves 25 de noviembre de 2010, 01:53h
La concesión del Premio Cervantes 2010 a Ana María Matute es un necesario y merecido reconocimiento a una de las escritoras más destacadas de nuestra literatura contemporánea. Profundamente afectada por una guerra civil que le tocó vivir durante su niñez, es una de las mejores exponentes de una generación de autoras que supieron modernizar el ámbito literario español, superando el difícil y yermo ambiente de la posguerra. Su obra ha retratado a la perfección diferentes aspectos políticos y sociales de la época franquista, casi siempre desde el punto de vista de los niños. Aunque ella se define como una persona positiva, lo cierto es que un pesimismo opaco y resignado es el hilo conductor de la mayor parte de su obra. La cruda realidad vista desde los ojos de los niños o adolescentes en proceso de cambio es, en general, el centro de su obra pero eso no ha sido óbice para que algunos de sus mayores éxitos los haya conseguido con novelas gloriosamente fantasiosas en las que, de todas formas, entre princesas y otros seres sobrenaturales, se acaban colando temas habituales como el amor, el odio, el paso de la niñez a la madurez y, sobre todo, la soledad.
Ana María Matute, miembro de la Real Academia de la Lengua, donde ocupa el asiento K, se mostraba ayer emocionada por la concesión del premio, si bien aseguraba que no escribe para “ganar premios” sino para que “me lean”. Y bien puede enorgullecerse de que esto sea así ya que libros como su favorito, “Olvidado Rey Gudú”, una maravillosa historia con forma de fantasía y cuento de hadas pero con fondo de hiperrealismo existencial, espiritual y emocional absolutamente adulto, o la trilogía “Los Mercaderes”, considerada por muchos como su mejor obra, han sido, son y serán leídos con fruición por lectores y lectores durante muchos, muchos años.