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Zapateuro

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
martes 30 de noviembre de 2010, 12:12h
Sí, lectores, han leído bien. O Zapatero se añade una “u” a su apellido definitivamente y por lo que le queda de mandato, o el batacazo está servido en los mercados financieros, con un colapso que además de dañar concluyentemente a nuestra economía, se puede llevar al propio euro por delante. Y aquí no le va a servir al hasta ahora Presidente, su optimismo antropológico. O toma medidas o se las toman. Y no se están tomando, preocupado como anda el hombre con los resultados de las elecciones catalanas, la pérdida de apoyo popular y la posibilidad de que “la derecha” tome el relevo.

Debería servirle de consuelo que si toma medidas, la catástrofe será menor para él y para su partido. Y que muchas medidas van a resultar inevitables, le guste o disguste, con lo cual, más vale que las adopte él mismo y sepa dirigirlas, que no que se las acaben tomando desde fuera y resulten a trompicones y sin rumbo.

Tenemos – todavía – algunas ventajas significativas. Así, nuestra deuda, supera el 60% pero no es ni mucho menos la peor de la zona euro; incluso es menor que la alemana. Nuestros bancos, especialmente los dos grandes, están resistiendo con verdadera solvencia el fragor de tantos rumores y desconfianzas, demostrando día a día, examen a examen, que están bien preparados. Nuestro Banco de España, está demostrando, gracias a la buena obra de su Gobernador, que sabe lo que quiere para nuestras finanzas privadas y públicas; no le ha temblado el pulso por ejemplo en adoptar medidas en relación con las Cajas. Algunas multinacionales todavía españolas, afortunadamente, siguen aumentando su capacidad. No deberíamos ser pues negativos y pesimistas en todo.

La cuestión es que nuestro gran timonel sigue apegado a la política de partido como si con eso lo resolviera todo. Y ahí es donde duelen prendas, ya que seguir confiando en unos sindicatos gremiales y corporativos, es un error que estamos pagando caro en nuestras cuentas. Continuar con políticas públicas que no saben controlar el gasto, es otro grave error. Seguir pensando que los españoles vamos a continuar dejándonos llevar por los cambios de Gobierno, como si la Pajín ofreciera la menor garantía o que la Corredor pase de Ministra a Secretaria de Estado en muestra plausible de disminución del gasto público, son pueriles entretenimientos que más se parecen a los “Juegos Reunidos” con que jugábamos de niños, que a una política seria que se enfrente con un 20% de paro ya estancado y con el brutal y anárquico endeudamiento de familias y empresas.

Y existe un punto en que hasta ahora, Zapatero, por pura corrección política y quizás porque no cree mucho en nuestra Nación (el mismo “dixit” que éramos discutidos y discutibles como Nación), es en lo que “The Economist” denomina : las "impenetrables cuentas de los gobiernos regionales (que) invitan a la sospecha". Este es un punto que ahora tiene y puede arreglar, digan lo que digan los Artur Mas ( jefe de la Autonomía más endeudada de España) y compañía. Y creo que es ahora, porque el nivel de comprensión política por exigir transparencia y solvencia en las cuentas públicas regionales es más alto que nunca, dado que es ahí en esas “cuentas – agujeros” donde se va a encontrar el pozo negro del déficit y asociado con él, de la deuda. No hay más que mirar las cuentas de la Generalidad de Cataluña para darse cuenta, valga la redundancia, de que los mercados internacionales nunca van a entender esta falta de control por parte del Gobierno de España, de la rebelión que los Gobiernos regionales realizan diariamente a las cuentas públicas representativas del Estado como sujeto de derecho internacional público. Jurídicamente puede hacerlo, ya que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional es clara en este punto. Y en términos económicos, la que puede caer si no adopta estas medidas, resulta impresionante. En definitiva, transparencia en sus cuentas públicas y control tanto interno autonómico como con fiscalización clara normativa y eventualmente ejecutiva del Gobierno central, sin maquillajes ni disimulos en las cuentas.

Nótese que los mercados financieros tienen prejuicios contra la economía española. Y los prejuicios son cuestiones previas enquistadas psicológicamente y, por ende, muy difíciles de cambiar y de destruir. Solamente con un arma tan poderosa como el cambio, serio, profundo, comprobable internacionalmente, puede modificarse, si se hace pronto, dicha monomanía.

Zapatero tiene un país que, en gran parte, es más serio de lo que él mismo supone y desde luego mucho más solvente que su clase política y sindical. Así, los Sindicatos podrán decir lo que quieran, pero que la jubilación se tiene ya que llevar a los 70 años, es algo absolutamente normal, dadas las condiciones de salud y de vida que hoy tenemos (además de que en muchas profesiones, así está ya indicado). De forma que digan lo que digan estos gremios tribales, a los 70 años se puede trabajar: no hay más que mirar a los consejeros del Banco de España, o de los Bancos privados, o de Telefónica, para ver que a tal edad se rinde perfectamente en muchas profesiones. Y en los servicios, médicos y abogados, ingenieros y economistas, etc., también acuden a su trabajo a esta edad. Y en el comercio, sobre todo el pequeño, quien se de una vuelta por las tiendas en los barrios, pequeñas poblaciones, comprobará con naturalidad que al frente de la tienda se encuentra muchas veces un orgulloso tendero, que desde luego no está por la idea de la jubilación. Y así, en cientos de profesiones. Claro está que cuando se está en una organización cumpliendo con un papel poco vocacional y muy de “cuenta ajena”, la idea principal sí es la de jubilarse, como lo es, actualmente, en los casos del absentismo laboral (por cierto, extendido como una plaga en las Administraciones, siendo este un tema a corregir de inmediato). Por eso, en estos momentos, y tras el fiasco de la ridícula “huelga general” tiene que adoptar esta medida, junto con otras muchas, de inmediato. El tiempo no espera y gestionar bien el tiempo es lo que diferencia al inteligente del necio en política. Hay que tomar medidas con mucha rapidez y siendo el mascarón de proa de ellas, no la popa arrastrada por el viento foráneo del norte.

La negociación colectiva, con su centralización sindical y gestión dogmática y uniforme, es otro de los asuntos capitales a arreglar ya. O se introduce libertad y flexibilidad, -permitiendo acuerdos normales “que no tengan alma de ley y cuerpo de contrato”, sino que sean contratos a secas, con negociación también individual, - o tales mandatos de negociación colectiva para el crecimiento anual de los salarios, acabarán por volverse en su contra. Porque habrá que adoptarlos, pero si piensa ZP que el horizonte de las elecciones locales es intocable, tiene que saber que los mercados no tienen convocadas elecciones y que por tanto no hay fecha. La productividad, nuestra gran cruz, se juega mucho en este tipo de negociación.

O Zapatero pasa a ser Zapateuro o el euro le recordará a él quien es. Y la cuestión, y el problema, es que donde se recibirá la patada es… en nuestra cuenta corriente, en nuestro trabajo, en nuestras expectativas, en nuestra estima.

Combatir los miedos exagerados y los prejuicios económicos, exige personalidad, clarividencia y un poco de coraje. A ver si ZP lo tiene de una vez.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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