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Pueden cortar el abastecimiento de agua a Melilla

Continúa la tensión en las relaciones hispano-marroquíes

martes 07 de diciembre de 2010, 09:02h
Yahya Yahya, alcalde de la localidad marroquí fronteriza con Melilla, Beni Anzar, se ha presentado ayer domingo en los pozos marroquíes que gestiona el Ayuntamiento de Melilla para el suministro de agua, y ha tomado su control. Yahya ha desalojado a sus guardas y ha designado nuevos vigilantes, funcionarios del ayuntamiento que dirige.
El edil marroquí, ha comunicado que en fechas próximas dará a conocer a la población la fecha concreta del corte de agua de los pozos. Cuando se haga, Melilla tendrá un serio problema de abastecimiento. Yahya Yahya muestra la llave del agua como un trofeo de guerra. Algo malo estará ocurriendo en las relaciones cuando este senador, que puso en marcha una comisión conjunta hispano-marroquí en la Cámara alta de Rabat, se ha vuelto un ferviente defensor de una causa muy crítica con el gobierno de España.

En los municipios regidos por este alcalde, todos fronterizos con la ciudad autónoma, se van a organizar en fechas inminentes marchas “para la liberación de Melilla”. Según la nota difundida por el Ayuntamiento de Beni Anzar, la causa de las mismas es “la actitud de la extrema derecha (española) contra los intereses sacrosantos de nuestra nación”, en referencia a las tomas de posición del Parlamento español y de los partidos políticos sobre los incidentes ocurridos en El Aaiún.

Como ocurrió en ocasiones anteriores, el escrito hecho público por Yahya Yahya atribuye la responsabilidad de esta “conjura contra el pueblo marroquí”, al Partido Popular apoyado “por algunos medios de comunicación españoles”, y considera que su finalidad es “el debilitamiento de Marruecos a todos los niveles”.

El posible corte del agua a Melilla desde Marruecos -Ceuta se encuentra en situación similar ya que es abastecida por una tubería procedente de las montañas marroquíes vecinas-, sería un gesto muy grave, y enrarecería aún más si cabe las relaciones bilaterales.

“España no se da cuenta de que en Marruecos se está creando un clima anti-español realmente profundo, que la gente comienza a estar harta, y que se pueden producir situaciones de confrontación”, confiesa a El Imparcial un intelectual marroquí hispanófono, doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Madrid, Hossein el Majdoubi.

“Por primera vez desde hace años, el partido Barça-Madrid ha dejado de centrar la opinión pública. Ha tenido muchos menos seguidores que en ocasiones anteriores”, añade. El periódico Ahdat El Magribiya, en lengua árabe, da cuenta por ejemplo de la decisión del dueño del café “Palestina” de Settat -ciudad al sur de Casablanca en la que hay numerosas inversiones industriales españolas- de dejar de difundir el match en su sala de televisión. Algo inédito.

Este clima que va en aumento, coincide también por primera vez con manifestaciones que se están haciendo en diferentes ciudades del mundo, en Canadá, en Francia, en Bélgica, en Italia, ante las representaciones diplomáticas y consulares españolas, de decenas de marroquíes enarbolando banderas y gritando consignas hostiles a España. Hasta ahora, este fenómeno de movilización de los emigrantes sólo se había producido ante las sedes diplomáticas de Argelia. Pero esta vez se ha extendido hacia las españolas.
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