www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

¿Transición permanente, o alternativa para desestabilizar el Magreb?

Víctor Morales Lezcano
jueves 20 de marzo de 2008, 21:31h
A la muerte de Hassan II (1999), no faltaron voces -supuestamente autorizadas- que anunciaron el desencadenamiento de una transición "en cascada" en el seno del sistema político de la sociedad marroquí.

Aproximadamente en un año, a partir de esta primavera de 2008, habrá transcurrido la friolera de un decenio desde que se adelantó con ibérico desenfado aquella predicción, sin que se haya producido una transición gradual y comprobable en Marruecos hasta este momento. Algunas reformas de calado sí han sido aprobadas (la Mudawana, o código regulador de la condición y status de la mujer, un ejemplo entre otros pocos); pero transición visible y palpable entre los "años de plomo" y el actual estado de cosas existente en el país real, no es algo que parezca haberse producido. El Marruecos abierto al capital extranjero sí cambia notoriamente; el otro Marruecos, permanece en su línea de estancamiento. Parafraseando a Disraeli podría hablarse de dos naciones coexistentes, aunque bastante distanciadas.

De otro lado, el décalage entre la estructura del sistema político marroquí, que protagonizan de una parte el Istiqlal y la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), y la opinión pública -y el voto- de otro lado, no ha hecho sino recibir confirmación en las elecciones del pasado mes de septiembre (2007). Se habría fortificado a partir de entonces, según algunos analistas como Ali Anoulza y Hassan Benaddi, un estado de descontento y apatía públicos capitalizado por el islamismo político de los Moatassim, Amine Ragala y Badid Al Hadari, abogados los tres de la hipotética fusión en Marruecos entre islam y modernidad, a la manera de la democracia cristiana en ciertos países de la Europa de los años 50 del siglo pasado. Por las grietas de un sistema que ha cumplido los sesenta años de supervivencia, se estarían filtrando los intentos jihadistas de sacudir desde la raíz, la república en Argelia y la monarquía en Marruecos. Y lo más alarmante de todo este panorama: el frágil Estado de Mauritania -con su presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi a la cabeza- parece tocado de ala por los atentados sucesivos que los jihadistas pretendidamente apolíticos (Mohamed Ould Sidi Yahia entre otros) han ido alentando con perfidia de un año a esta parte. Nadie mínimamente informado ignora el ascendiente que ejercen los Hermanos Musulmanes sobre líderes del corte religioso de Yahia en Mauritania.

En suma, a la luz de lo visto, no resulta un despropósito concluir que salvo que se produzca una regeneración de los sistemas políticos dominantes en el Magreb, el desencanto social que se desencadenó hace más de veinte años, corre ahora el riesgo de mutarse en sometimiento fatalista a la fuerza de las circunstancias (aceptación desgarrada de la realidad); y, simultáneamente, en cantera de explosivos amenazante para el statu quo en la región.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios