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WALTER PAIK EXPONE LA POLITICA EXTERIOR DEL PARTIDO GOBERNANTE EN COREA DEL SUR

“España puede ser un valioso ejemplo de cómo establecer una verdadera cooperación regional”

jueves 09 de diciembre de 2010, 20:39h
Al tiempo en que la tensión aumenta con cada nuevo ataque norcoreano, y Corea del Sur sigue viendo su relevancia crecer en la escena internacional, Álvaro Ballesteros entrevista a Walter Paik sobre la actual situación de tensión con Corea del Norte y la inestabilidad económica y política internacional.
Nacido en Seúl en 1965 y con una sólida formación en el campo de las relaciones internacionales, Walter Paik es el hombre que dirige la política exterior del Gran Partido Nacional, en el gobierno en Corea del Sur desde las elecciones de 2008. El GPN (“Hannara” en coreano) es una formación de centro-derecha fundada en 1997, y que pese al duro revés en las elecciones locales de 2010, sigue siendo a día de hoy el principal partido del país. Su agenda en política exterior se basa en mantener fuertes vínculos con EE.UU. y Japón, al tiempo que busca desarrollar una buena relación con China y Rusia, y mantener una política de firmeza y principios en las tensas relaciones con el régimen dictatorial de Corea del Norte.

Corea del Norte está empujando al mundo hacia la guerra al atacar a Corea del Sur, en lo que es ya una amenaza a la seguridad colectiva que no se puede ignorar. ¿Cree el actual gobierno surcoreano que hay alguna manera de escapar de la tensión impuesta por Pyongyang? ¿Cómo se percibe en Seúl el papel que juegan China y Rusia en este difícil momento?
Corea del Norte supone una amenaza constante a la seguridad y el orden en la península de Corea, con acciones como las pruebas nucleares norcoreanas en 2009, el hundimiento de la corbeta surcoreana “Cheonan” en 2010 por un torpedo norcoreano, o el más reciente ataque de la artillería de Pyongyang sobre la isla surcoreana de Yeonpyeong en noviembre de 2010. El hecho de que Corea del Norte se niegue a reconocer su responsabilidad en el hundimiento del buque “Cheonan”, en el que murieron 46 marinos surcoreanos, pese a que la propia ONU condenó este acto y culpó directamente a Pyongyang, muestra claramente que el régimen norcoreano no tiene intención de cambiar su línea política. Por ello, para asegurar la defensa nacional frente a la amenaza norcoreana, Seúl ha reforzado su fuerza de disuasión a través de la estrecha alianza con EE.UU. y la cooperación Seúl-Washington-Tokio, al tiempo que ha exigido verdaderos cambios en la agenda norcoreana, como el fin de las amenazas y la exigencia de su desnuclearización, a través de una cooperación estrecha con la comunidad internacional.

El gobierno surcoreano ha seguido manteniendo una política de beneficio mutuo con respecto a Corea del Norte, a cambio de avances tangibles en las relaciones entre ambos países. Seúl también ha hecho público (fuera y dentro del país) su fuerte deseo de conseguir una normalización de las relaciones con Pyongyang encaminada a alcanzar la reunificación de la península coreana en base al concepto de “la comunidad étnica, económica y pacifica”, acuñado por el Presidente Lee Myung-Bak este pasado verano. Pero para llegar a una mejora real de las relaciones entre ambas Coreas, Pyongyang debe mostrar una verdadera voluntad de cambio en sus acciones, asumiendo una postura responsable que ponga fin a las provocaciones militares, a la amenaza nuclear, etc.

En la actual coyuntura, China y Rusia han expresado su apoyo a los mensajes de unidad y firmeza contra las provocaciones de Corea del Norte emitidos por la comunidad internacional, incluida la condena de la ONU por el hundimiento del “Cheonan”, y la declaración conjunta tras la cumbre Asia-UE en Bruselas en octubre de 2010 condenando la política norcoreana. Desde esta perspectiva, creo que China y Rusia han asumido un rol constructivo en su papel de potencias fuertes y responsables en la región, llegando a ser actores sólidos con los que desarrollar una cooperación estratégica. Pekín y Moscú comparten con Seúl un interés estratégico reforzado por tener paz y estabilidad en la península coreana y en el Norte de Asia, de modo que confío en que chinos y rusos jugarán un papel central a la hora de impulsar la apertura de Corea del Norte, su desnuclearización y su reforma político-económica. Es obvio que esto contribuirá a establecer una base fértil para la futura reunificación pacifica de la península coreana.

En solo unos años, Corea del Sur se ha consolidado como un actor líder en Asia y a nivel global. Muchos ven a su país como el principal aliado occidental en la región. ¿Cómo se ven los surcoreanos a sí mismos?
De ser uno de los países más pobres del mundo, Corea del Sur ha pasado a ser uno de los Estados más avanzados solo 50 años después de iniciar el proceso de desarrollo económico en los 60. Sin embargo, a pesar de haber alcanzado el nivel económico de los países líderes, y de ser miembro fundador del G-20, los surcoreanos aun no se ven como un actor principal, porque ellos no se dan por satisfechos si no son los mejores.

Hoy, Seúl mantiene una relación exclusiva de alianza con los EE.UU. Para responder su pregunta sobre si Corea del Sur es un país occidental, hemos de clarificar a qué nos referimos con ese término. Si por “occidental” entendemos una categoría geográfica, Corea del Sur obviamente no lo es. Por el contrario, si con ese término entendemos el pertenecer a una comunidad de naciones que comparten los valores de la democracia liberal y la economía de mercado, entonces Corea del Sur es plenamente occidental. Geográficamente, estamos rodeados de potencias mundiales, como China, Japón y Rusia, al tiempo que nos mantenemos divididos en dos Coreas, con las perennes tensiones entre Norte y Sur. Por todo ello, Seúl ve necesario mantener una estrecha relación con poderes occidentales como los EE.UU. y la UE, con el objetivo de garantizar su propia seguridad y prosperidad.

Vivimos en época de turbulencias, con una profunda crisis económica mundial, la guerra contra Al-Qaeda, y la necesidad de reformar nuestras principales organizaciones internacionales. ¿Cómo percibe usted la evolución de los temas mundiales que afectan a su región en la actualidad y en un futuro próximo?
Para Corea del Sur hay ciertas variables y constantes que son relevantes en el campo de la seguridad en la región Asia-Pacífico. Las variables son los nuevos desafíos como la guerra contra el terrorismo internacional, la crisis financiera y la ascensión de potencias como China. Las constantes son las perennes amenazas a nuestra seguridad provenientes de las provocaciones del peligroso y tiránico régimen en Pyongyang. Corea del Sur sigue intentando hacer todo lo posible para prevenir y mitigar los efectos negativos de este gran desafío a su seguridad, y para ello cuenta con el apoyo de países aliados como España.

Desde mi punto de vista, la actual crisis económica global conducirá irrefrenablemente a un declive del poder de los EE.UU., lo que dará lugar a una drástica reducción de la influencia norteamericana en Asia Oriental. Por consiguiente, Seúl tendrá que afrontar por su cuenta los grandes desafíos a su seguridad. A no ser que el poder nacional de los EE.UU. se restaure, creo que Corea del Sur tendrá que dedicar mucha más atención a su propia seguridad nacional.

El G-20 (del que Corea del Sur es miembro fundador) ha celebrado hace poco una cumbre complicada en Seúl, entre críticas generalizadas de incapacidad para alcanzar compromisos para asegurar una salida conjunta de la crisis económica para todas las naciones. ¿Son justas estas críticas a la cumbre del G-20 en Seúl?
La cumbre del G-20 en Seúl ha sido un éxito a la hora de identificar resultados detallados y concretos para cada uno de los temas discutidos. Los participantes en la cumbre alcanzaron acuerdos en el tema de los tipos de cambio monetarios, a pesar de las diferencias de opinión de los miembros del G-20, y en el tema de la reforma del FMI. También detallaron el progreso alcanzado en los acuerdos existentes entre los líderes, como el acuerdo sobre el Plan de Acción de Seúl de cooperación política en el marco del G-20, facilitando regulaciones financieras a través de la ampliación de capital bancario, y reconociendo la necesidad de concluir en breve las negociaciones de la Agenda de Desarrollo de Doha. Hubo además un interés común en analizar las nuevas propuestas surcoreanas, como el llamado Consenso de Desarrollo de Seúl y la propuesta de Fondo de Garantía Financiera Global. Por último, los participantes construyeron de manera satisfactoria un sistema de colaboración entre el G-20 y el público realizando una cumbre sobre negocios.

Mientras los problemas más inmediatos han sido por el momento solucionados, la opinión y posición de cada país sobre estas cuestiones es diferente. Lo mismo ocurre con la evaluación que cada país hace de la cumbre. Mientras que para algunos ésta ha podido ser insatisfactoria, para otros ha sido todo un éxito. Creo que es crucial comprender esto antes de escuchar las valoraciones sobre el resultado final de la cumbre y antes de mirar los resultados de los acuerdos desde nuestro propio punto de vista. En mi opinión, los miembros pueden mostrar el espíritu de la cooperación internacional en relación a los complejos asuntos aún pendientes en el marco de la economía global, tales como el problema de las divisas, para que podamos poner los cimientos que permitan al G-20 llegar a ser el foro principal de cooperación económica mundial.

La OTAN acaba de celebrar una cumbre crucial en Lisboa, decidiendo convertirse en un actor global, sin limitar su campo de acción a la tradicional región del Atlántico norte. ¿Está Corea del Sur preparada para convertirse en miembro de esta nueva OTAN global?
Como actor internacional que comparte los valores de la OTAN (como la democracia, los derechos humanos, el imperio de la ley, la economía de mercado y la contribución a la paz mundial), Corea del Sur está expandiendo gradualmente su cooperación con la Alianza Atlántica (la organización de seguridad más fuerte del mundo) para seguir aportando conjuntamente a la paz y la seguridad del mundo.

En este momento nos planteamos profundizar en la cooperación con la OTAN en aquellas áreas de interés común, como son la respuesta ante desastres naturales, la lucha contra la piratería en Somalia, y la ciber-seguridad. Nuestra prioridad ahora es la de reforzar nuestra cooperación con la Alianza Atlántica en la mision ISAF en Afganistán, para asegurar que el contingente surcoreano desplegado allí puede cumplir con éxito su misión.

Seúl ha sido una de las capitales solidarias que ha respondido a las llamadas de la ONU solicitando el envío de contingentes militares y de policía a Afganistán e Irak para apoyar la estabilización de estos dos países. ¿Ha asumido Corea del Sur definitivamente un papel activo como un actor mundial?
Creo plenamente que la participación de Corea del Sur en misiones internacionales de mantenimiento de la paz, especialmente bajo bandera de la ONU, no es solo una obligación de pleno derecho para un país que quiere ser un miembro responsable de la comunidad internacional, si no que es también un acto de apoyo crucial a la paz y la seguridad del mundo. Desde el envío de un batallón de ingenieros a Somalia en 1993, Corea del Sur ha participado activamente en operaciones de mantenimiento de la paz a nivel mundial. Actualmente, Seúl tiene 1.196 soldados desplegados por todo el globo, incluyendo las operaciones de la ONU en Líbano y Haití.

Las relaciones políticas entre Corea del Sur y Japón han experimentado una mejoría sustancial en los últimos años, contribuyendo ha superar en parte el trauma de la ocupación japonesa de Corea antes y durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Planean Tokio y Seúl impulsar una integración más completa en campos relevantes?
Los surcoreanos decimos que “Japón y Corea del Sur son países vecinos pero lejanos entre sí”. No puedo negar que a pesar de los intensos esfuerzos de ambos en los últimos años para estrechar lazos, lo cierto es que aun hay cierta desconfianza y elementos de conflicto mutuos. Esta relación conflictiva se muestra a menudo en temas concretos como la disputa por la soberanía de las islas Dokdo, la denominación del Mar del Este, o la demarcación de las aguas territoriales de ambos países. Encima de todo esto, hay además espinosos temas históricos muy profundos, como el de las mujeres coreanas convertidas en esclavas sexuales de las tropas japonesas durante la ocupación nipona, o el asesinato de la Emperatriz coreana Min a manos de samuráis japoneses. Estos episodios, no tan lejanos, aun tienen el potencial de mantener a ambos países enfrentados.

Este tipo de antagonismo está obviamente desapareciendo al mismo ritmo en que Corea del Sur refuerza su posición internacional y las condiciones de vida de los surcoreanos se equiparan con las de los ciudadanos japoneses, de modo que desde Corea se empieza a ver a Japón como un vecino más, de la misma manera que los europeos ven hoy en día con normalidad a los vecinos con los que se enfrentaron en el pasado. El estrechamiento de las relaciones económicas entre Seúl y Tokio ha promovido ciertas ideas de integración, como la propuesta de creación de una zona de libre comercio entre ambos países. Estos avances, en cierto modo, estuvieron motivados por el interés de Japón de asegurarse la cooperación de Corea del Sur ante el ascenso de China. Creo que si el gobierno japonés pide perdón de modo sincero por la invasión de Corea y por la brutal manera en que se trató al pueblo coreano en esa época de ocupación colonial, podría darse un avance profundo en el proyecto de integración económica entre nuestros dos países.

España atraviesa en la actualidad una difícil crisis política y económica. ¿Cómo percibe Seúl el potencial de España en Asia Oriental?
Francamente hablando, lo cierto es que los surcoreanos han tenido una idea poco clara del papel de España y de otros países europeos en Asia Oriental, en comparación con otras potencias que están más cerca de Corea del Sur, como EE.UU., China, Rusia o Japón. Aun así, creo que España podría jugar un papel mucho más relevante en Asia Oriental de lo que previamente se pensaba.

Los problemas que experimentamos en nuestra región, tanto en el ámbito económico como en el político, han sido generalmente temas relevantes para la comunidad internacional, en la que España está también presente como un actor dinámico. El apoyo español a Corea del Sur ante el desafío norcoreano y en el marco de la cumbre del G-20 en Seúl contribuirá a la estabilidad y la prosperidad de la región.

El otro tema relevante se refiere al hecho de que Asia Oriental puede aprender mucho de las experiencias históricas de España con los países de América Latina. Debido a los traumas por los conflictos entre los Estados de Asia Oriental en el pasado, hoy existe una gran dificultad a la hora de crear lazos fuertes entre los países de la región. España tiene una larga historia colonial en América Latina, pero aun así la relación entre los países de la región y España es de amistad, no solo entre los gobiernos y en el campo de los negocios, sino también entre los pueblos. En mi opinión, España puede aportarnos un valioso ejemplo de cómo establecer una verdadera cooperación regional en Asia Oriental.
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