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El Capón de Navidades

lunes 13 de diciembre de 2010, 21:31h
La Nochebuena, tradicional en toda España con sus villancicos, turrones, espumosos y abundante yantar, misa del gallo, no se celebra en Cataluña porque la cumbre de estas fiestas navideñas acoge a las familias, reúne a los amigos el día de Navidad. Por lo demás –belenes, zambombas, villancicos callejeros, festejos musicales, cobla, sardana, cestellets- todo es igual a los días navideños del resto de España.

Gracias que los separatistas, generalmente charnegos que se sienten más catalanistas que San Jordi, merced a que no identifican estas fechas con las coincidentes del resto de España, no las tachan del calendario por considerarlas, como a los Toros, cosa de “los españoles”.

Compartí festejos y festolines, en la Costa Brava, en la Blanca y en todos sus rincones, estos fastos tradicionales –felizmente en esta ocasión todo lo que es tradición es plagio por su repetición año tras año-con amigos españoles, luego catalanes, en varias oportunidades. El hogar de un gran pintor, Vicente Eyré, gallego de nacencia,español por decencia y catalán por su mujer y sus tres hijas, era mi casa en Sitges. Los villancicos que se cantaban al filo del amanecer eran dichos en lengua española. La verdad es que no precisaban de doble versión porque eso de “dale, dale, dale la marimorena” es semejante, gemelo, en las dos lenguas latinas.

Y no es preciso el inglés, el chino, el francés para berrear el “pom,pom, pomporrompóm, pon rrompompo” de “El pequeño tamborilero”.

Lo que es diferencial suelen los manjares que adornan las mesas. Mis amigos los autores teatrales Jaime Salom y Montse, conocen de antemano que el tierno y bien asado cochinillo será el manjar principal en una mesa a la que convocan varios afortunados habitantes y residentes en la verdadera Ciudad de la Cultura. Sitges es la primera población que levanta un monumento a El Greco, que allí descubren y sacan a la luz desde un injusto olvido, los Cossio, Utrillo, Rusiñol…

Los turrones, mazapanes, polvorones de Estepa son el nexo de unión de estas fiestas en distintas geografías. Los catalanes suman el “postre de músico”, verdadera menestra de frutos secos variados. Nexo de unión gastronómica el cava catalán que echa un pulso a los mejores champagnes franceses. A mí me gusta brindar con albariños gallegos y tintos riojanos.

Mi nexo de unión en la pitanza principal es el capón. Sin trucos de sustituirlo por un gigantesco pollo asado. El capón, que se “rifa” en la anual feria a esta ave del paraíso y el paladar, divino el uno, humano el otro.

El capón vilalbés, de mi “terra chá” debería levantarle un monumento en el centro de Vilalba.

Para este escribidor, perejil de todo lo humano que es lo primero y principal, sin capón vilalbés y en Navidades, no hay paraíso.
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