Berlusconi: ¿victoria pírrica?
miércoles 15 de diciembre de 2010, 00:03h
Después de la anunciada victoria en el voto de confianza del Senado, en la misma mañana, el Gobierno de Silvio Berlusconi ha conseguido superar, en la Cámara de Diputados, la delicada moción de censura presentada por la oposición de izquierda, el grupo de centro derecha de Fini y la Unión de Centro. Después de una larga y bochornosa votación, caracterizada por reciprocas acusaciones de traición y corrupción, el primer ministro ha obtenido 314 votos a favor y 311 en contra (dos abstenciones).
Mientras estalla el malestar en las calles de Roma y en otras ciudades italianas en forma de violentas protestas, cabe preguntarse en torno al futuro político de Italia después de cinco meses de guerra intestina y parálisis gubernamental. Pese a permitirle mantenerse en el poder, la victoria del cavaliere, al ser por un margen tan reducido, podría suponer un alto coste político, ya que su poder de decisión y su capacidad de maniobra estarían sometidos a continuas negociaciones en el “pantano” parlamentario para obtener los votos necesarios para aprobar cualquier propuesta de ley. El Parlamento convertido en una especie de horcas caudinas, lleno de enemigos listos para abalanzarse contra el Ejecutivo en cualquier momento, detener su acción o chantajear su labor. Se trata de una posibilidad tan real como peligrosa: en una etapa tan crucial para el país, gobernar con una exigua mayoría dificultaría la aprobación de grandes reformas, tan necesarias para sobreponerse a la peligrosa recesión e iniciar una improrrogable etapa de recuperación.
Debido al elevado coste político de la victoria, al gran esfuerzo realizado por el primer ministro para obtenerla y la exigüidad de la ventaja electoral, la misma podría considerarse “pírrica” y representar simplemente una venganza en contra del rebelde Fini. Para que esto no ocurra, Berlusconi debe convertir esta “victoria numérica” en una victoria política, un éxito táctico en un resultado estratégico. La incertidumbre que aflige Italia obliga a un aut aut: sólida mayoría o vuelta al voto. Por eso, resulta probable que el primer Ministro opte por “alargar” la mayoría, volviendo a ofrecer la entrada en el gabinete a los democristianos de Casini –superando la gran rivalidad existente entre los democristianos y la Liga del Norte. En este caso, debería evitar la formación de otro Gobierno débil y temporal, realizando un cambio real y no gattopardesco. Ahora mismo, una victoria por tan solo tres votos no parece suficiente para alejar la crisis (y la posibilidad de una vuelta a las urnas) y garantizar un gobierno fuerte y efectivo que actúe de forma decidida y emprenda las reformas ineludibles. Ayer, dentro del Parlamento, se asistió a una batalla táctica, pero, las grandes maniobras empiezan desde hoy.