Tras interponer varios recursos
Convivencia Cívica consigue que el castellano sea lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña
miércoles 22 de diciembre de 2010, 19:31h
La asociación Convivencia Cívica Catalana se ha felicitado por haber realizado los recursos a la inmersión lingüística en catalán que este martes han dado lugar a las sentencias en las que el Tribunal Supremo reconoce que el castellano no puede ser excluido como lengua vehicular de la enseñanza.
La Sala tercera de lo contencioso-administrativo del Tribunal Supremo dictó el día de ayer tres sentencias en las que declara que el castellano no puede ser excluido como lengua vehicular de la enseñanza y de aprendizaje en las escuelas catalanas, sentencias que nos han sido notificadas en el día de hoy. Ello significa la inequívoca condena del sistema de inmersión lingüística que excluye de la condición de lengua vehicular al castellano, reduciéndolo a la de mera asignatura, que los gobiernos catalanes ha impuesto en las escuelas catalanas.
Los recursos que han dado lugar a las sentencias fueron interpuestos por el gabinete jurídico de Convivencia Cívica Catalana a instancias de los padres afectados.
Los fundamentos jurídicos de las sentencias reiteran la doctrina que el Tribunal Constitucional recoge en su Sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña en el sentido de que ambas lenguas cooficiales, el catalán y el castellano en el caso de Cataluña, deben ser obligatoriamente lenguas vehiculares en la enseñanza en las comunidades con cooficialidad lingüística.
Convivencia Cívica Catalana no puede sino expresar su satisfacción por lo que considera el principio del fin del sistema de inmersión lingüística, y la restauración del principio de legalidad en un ámbito de mayor importancia como es el de la libertad lingüística en la enseñanza obligatoria y una recompensa al fin de sus muchos años de esfuerzos en favor de la libertad lingüística.
Convivencia Cívica Catalana exigirá del Gobierno catalán el inmediato cumplimiento efectivo de las sentencias y la modificación del modelo lingüístico escolar, para acomodarlo al orden constitucional que prescribe la consideración de ambas lenguas, el castellano y el catalán, sean igualmente lenguas vehiculares en la enseñanza en Cataluña.