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Navidad en los aeropuertos

sábado 25 de diciembre de 2010, 21:17h
Después de una semana de caos total, los aeropuertos europeos siguen sumidos en el caos. Entre las noticias sobre cenas navideñas, manjares a precios astronómicos y los buenos deseos generales, en nuestros noticiarios se han colado este año las escenas de miles de personas que han sufrido esperas interminables en los aeropuertos de media Europa, cuando no dentro de los aviones. Familias enteras se han visto obligadas a celebrar sus navidades en la tierra de nadie que son los aeródromos, esperando durante días a que su avión por fin despegara. En Bruselas y París incluso hubo que instalarse cientos de camas y que repartirse comida y bebida para hacer más soportable la espera a los viajeros que tuvieron que pasar la Nochebuena en el aeropuerto.

El temporal de nieve y viento que ha azotado Europa ha paralizado el viejo continente hasta el punto de que más de la mitad de los vuelos del Charles de Gaulle parisino se han cancelado a falta del líquido anticongelante que no pudo llegar al aeródromo a causa del mal estado de las carreteras. A esto hay que sumarle que casi 2000 personas tuvieron que ser desalojadas de una de las terminales del mismo, por el riesgo de un posible derrumbe del techo a causa de la enorme cantidad de nieve que había sobre el mismo. La prevención y los planes de contingencia han sido inexistentes y la información penosa, cuando no mendaz: en algún vuelo de Brussels Airlines con destino a España, el piloto, como forma de consolar a los pasajeros que llevaban horas dentro del avión, les indicó que Madrid no les daba entrada. Mentirosos, además de incompetentes. Los sufridos viajeros europeos no se merecen ese trato que, al parecer erróneamente, achacamos al Tercer Mundo.

El invierno y las condiciones meteorológicas son hechos contra los que no se puede luchar. Pero lo que sí se puede hacer, a estas alturas del siglo XXI, es prevenirlos y prepararse para vadear lo mejor posible sus consecuencias. Si con los medios actuales se puede prever el tiempo que va a hacer con semanas de antelación, que menos que, teniendo en cuenta el ingente volumen de viajeros en las fechas navideñas, estar preparados ante la posible paralización de los vuelos que ha acabado ocurriendo. Esperemos que celebrar las navidades en un aeropuerto no se convierta en una triste tradición.
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