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Roma: de ciudad Santa a parentopolis

Andrea Donofrio
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adonofriohotmailcom/9/9/17
domingo 26 de diciembre de 2010, 14:53h
La grave crisis política del Gobierno Berlusconi y las fiestas navideñas han conseguido distraer a la opinión pública nacional e internacional de un nuevo escándalo “a la italiana”: desde que alcanzó la alcaldía de Roma en mayo de 2008, Gianni Alemanno ha contratado, por designación a dedo, 854 personas en la empresa municipal de trasportes (ATAC) y más que 1400 en la compañía que gestiona los residuos urbanos (AMA). A pesar de la grave crisis económica y de la imperiosa necesidad de recortes, Alemanno ofreció empleo, sin un examen de oposición, a hijos de amigos, cuñados de asesores, hermanos de compañeros de filas, esposas de colaboradores, novias de consejeros. Cuando se le preguntó a una cubista (bailarina nocturna) recomendada por el coordinador del Pueblo de la Libertad de Roma y contratada como secretaria del director del ATAC, si el concurso público le pareció difícil, contestó sorprendida: “Pero, ¿había examen?” Contrataciones irregulares en virtud de las conexiones familiares, amistosas o de interés político. Roma, la ciudad Santa, convertida en Parentopolis, la ciudad de los parientes.

El fenómeno no debe ser infravalorado por muchas razones: in primis, es una cuestión moral y ética, de decoro; en segundo lugar, se trata de una violación del Código de “selección y contratación” aprobado por el Ayuntamiento de Roma que prohíbe la designación a dedo y habla de concursos públicos para la contratación; y también hay que considerar que a través de su obra de “proselitismo”, el alcalde consigue la creación de un feudo de centro-derecha, una maquina de consenso y votos potenciales. Cada uno de los beneficiarios de la “ayuda” corresponderá el favor votándole y/o convenciendo a su entorno para que siga su ejemplo, postulando, a si mismo, como “demostración viviente” de la posibilidad de ser ayudado a cambio de la preferencia electoral.

Sin embargo, el recurso a la llamada “recomendación” no representa una novedad o una invención, sino una enfermedad endémica y epidémica, un mal de Italia: una lacra cultural, un vicio italiano que afecta a todas las instituciones políticas y una tentación que aflige, indistintamente y de manera transversal, a partidos de derecha, centro e izquierda. En Italia, la gente está resignada a que el nepotismo, el clientelismo, el enchufismo y el “do ut des” rijan la “contratación pública”, representen hábitos arraigados difíciles de extirpar. De hecho, nadie se ha mostrado escandalizado o avergonzado por el episodio: muchos han sentido envidia y pesadumbre por no estar en el círculo de amistades del alcalde, otros comprensión habiendo gozado de la misma suerte –quizás con otros políticos influyentes- y, los menos, una gran indignación.

Por su parte, Alemanno hipócritamente habla sólo de “decenas de contrataciones” (como si el problema dependiese del número) y se muestra molesto, consciente de que en Italia la memoria es corta, las polémicas se desinflan y el país es propenso al perdón y a la impunidad. El alcalde, que había denunciado la corrupción y el despilfarro de las anteriores administraciones, parece padecer el mismo mal, sometiendo Roma a uno de los mayores casos de clientelismo. Se trata de un abuso de poder y de su cargo público tan descarado que está siendo investigado por la fiscalía de Roma; puede también considerarse como una manifestación más del delirio de megalomanía y omnipotencia que aflige a varios políticos italianos. Alemanno, pos-fascista, siempre ha declarado que se bate por Dios, la Patria y la Familia: si, la suya y la de todos sus amigos.

Andrea Donofrio

Politólogo

Andrea Donofrio es politólogo, experto en Relaciones Internacionales e investigador del Instituto Ortega y Gasset

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