Selecciones autonómicas: el fútbol como excusa
miércoles 29 de diciembre de 2010, 01:30h
Este año que ahora acaba será recordado por el éxito que logró la selección española de fútbol, ganando el mundial de Sudáfrica. La columna vertebral de ese equipo es, a su vez, la del F.C. Barcelona, que ha logrado aunar en sus filas a un plantel de futbolistas único, fruto de una política deprotiva trabajada y perseverante digna de admiración y elogio. Ver jugar al Barça, con independencia de las preferencias de cada uno, es una auténtica maravilla. Sus valores como deportistas han logrado conquistar a un país entero. Lo suyo es el fútbol; además, lo hacen realmente bien. A esto se añaden las diversas causas solidarias en las que muchos de ellos participan coincidiendo con las fiestas navideñas.
Pero no es el caso del partido jugado ayer en Barcelona entre un combinado de jugadores catalanes y la selección de Honduras. Que el lema de dicho partido fuera “en defensa de una escuela en catalán” dice mucho de la intención de los organizadores. Si lo que querían era integrar, quizá lo suyo habría sido añadir una coletilla al lema que dijese “y otra en castellano, por el derecho democrático de elegir”. Pocos aficionados al fútbol acudieron ayer a Montjuic. Sí lo hicieron, en cambio, aquellos que lo utilizan como excusa para sus alharacas nacionalistas. Gritos y pancartas contra España, reivindicaciones secesionistas y demás parafernalia; pero deporte, lo que se dice deporte, prácticamente nada. Es lícito que jugadores que han nacido en una misma tierra se reúnan de vez en cuando para disputar algún encuentro amistoso. No lo es, sin embargo, que se utilice su imagen para abanderar causas políticas excluyentes.
El ex presidente del Barça, Joan Laporta, recién salido del armario independentista, no se cansaba de repetir que Cataluña debería de tener selección propia. Ponía como ejemplo el caso de Escocia e Inglaterra, que forman parte del Reino Unido pero cada uno compite a nivel internacional bajo distinta bandera. Olvidan el señor Laporta y quienes le secundan -entre ellos, el actual presidente de la Generalidad, Artur Mas- que, efectivamente, Escocia tiene selección, pero también liga propia, requisito éste insoslayable si se quiere constituir una selección de fútbol. Por tanto, si los políticos prefieren que el Barça juegue en un torneo autóctono contra el Palamós, el Mollerusa o el Esparraguera en lugar de hacerlo contra el Real Madrid o el Valencia, allá ellos. Y que recuerden que eso es la secesión; en todo: una separación en que no sólo uno se separa. Mientras, que dejen de intoxicar el deporte con reivindicaciones políticas que nada tienen que ver. Y menos aún con el tema de la lengua, con el que no perjudican al castellano, una lengua universal en expansión: perjudican y aíslan a los niños catalanes.