Corrupción que no cesa
viernes 14 de enero de 2011, 01:47h
La operación “Cloaca” -nombre sumamente adecuado, dado el asunto a tratar- amenaza con volver a mostrar las vergüenzas de un ejecutivo autonómico, el balear. Las corruptelas derivadas de la gestión de residuos sólidos protagonizadas por el principal baluarte de los socialistas en Palma, Unión Mallorquina, pueden costarle muy caro a Francesc Antich. Casi tanto como a Tomás Gómez la condena judicial que ha recaído sobre su número dos, Trinidad Rollán, sentenciada a ocho años de inhabilitación por un asunto urbanístico.
Se da la circunstancia de que, en ambos casos, socialistas baleares y madrileños presumieron a bombo y platillo de tener una honradez a prueba de tribunales; prueba que, finalmente, no han pasado. Mal pintan las cosas para un Tomás Gómez al que ya avisaron en Ferraz que seguir junto a Trinidad Rollán podía volverse en su contra, como así ha sido. Gómez sabía de las acusaciones que pendían sobre su mano derecha y, pese a todo, la mantuvo a su lado. Ahora deberá explicarse ante una militancia que no gana para disgustos en Madrid. Y en Baleares, los socialistas deberían replantearse su estrategia de catalanización y acoso al PP para acometer de una vez por todas el gobierno de las Islas sin la peligrosa compañía de nacionalistas radicales y corruptos del tres a cuarto.