Flanqueado por el director general de
laCaixa, Juan María Nin, y el director ejecutivo, Jaume Giró, Isidro Fainé, presidente del grupo, hizo balance del pasado año. Gracias a una estrategia basada en la solidez y la confianza, preceptos de cabecera de la entidad, laCaixa ha logrado capear el temporal financiero que azota nuestro país y ha mantenido su solvencia. No obstante, el beneficio neto del grupo durante 2010 se ha situado en 1.507 millones de euros mientras que la liquidez se ha consolidado entre los más altos del sistema financiero español con 19.638 millones. Además, el volumen total de negocio a lo largo del año pasado fue de 437.443 millones de euros. De este modo, Fainé no dudó en calificar estos resultados de “muy satisfactorios en un momento histórico para laCaixa”.

Más de un un siglo después de su nacimiento, la caja catalana afronta uno de los mayores retos de su larga vida con el nacimiento, anunciado este jueves, de un nuevo holding financiero que dotará de mayor amplitud a las actividades del grupo.
CaixaBank, nombre provisional con el que se ha bautizado a la bisoña filial, pretende dar cabida a los nuevos retos de laCaixa al tiempo que mantiene los mismos valores que han hecho del grupo una referencia en el panorama económico español. De este modo, Fainé confirmó que CaixaBank contará con los mismos principios que su matriz además de ser dirigida por el mismo equipo directivo.
El presidente de laCaixa quiso hacer especial hincapié en el mal momento que atraviesa nuestro país para dar más mérito a las cifras que ha arrojado el grupo. “España ha iniciado una senda de crecimiento lento”, señaló Fainé. A pesar de ello, laCaixa ha logrado aumentar su
volumen de negocio un 5,2 por ciento durante 2010, ha sido la entidad que más créditos ha concedido con un incremento respecto al ejercicio anterior de un 6,5 por ciento, los recursos propios (fondos de pensiones, seguros y fondos de inversión) han crecido un 4,2 por ciento y dos de los grandes pilares de la caja, la banca privada y la de inversión, han vivido un fuerte impulso.
Uno de los datos más positivos que han arrojado las cuentas de 2010 ha sido la
fuerte solvencia con la que disfruta el grupo. Fainé anunció que laCaixa cuenta con un Core Capital del 8,6 por ciento, un Tier I del 9,9 por ciento y un Tier total del 11,8 por ciento. Excelentes guarismos, basados en una estricta política de contención y racionalización de costes, que hacen que la entidad catalana afronte el año 2011, “un año que se las trae” en palabras del propio Fainé, con una posición cómoda y reforzada.
Criteria y la obra socialEn cuanto a
Criteria, la situación también ha sido “muy positiva”. La filial del grupo ha sido el tercer valor que más ha crecido en el Íbex-35, viendo incrementado su valor un 33 por ciento por el 10,6 por ciento de media que han crecido el resto de valores que cotizan en el parqué madrileño. Esta posición de liderazgo se ha visto fortalecida recientemente con la alianza firmada con la Mutua Madrileña, pacto del que Fainé se siente muy orgulloso y que ha valorado de manera muy positiva.
Uno de los pilares históricos de laCaixa es su
compromiso social. A pesar de los rigores de la crisis, el grupo sigue confiando en su papel protagonista en la ciudadanía. De este modo, la caja seguirá destinando 500 millones de euros a obras ciudadanas, de los que 335 millones (67 por ciento) serán para proyectos sociales, 68 millones (13,6 por ciento) para medio ambiente, 64 millones (13 por ciento) a proyectos culturales y 33 millones (6 por ciento) a educación e investigación.
El futuroEl
Plan estratégico 2011-2014 tiene una marcada vocación internacional. laCaixa tiene en proyecto la apertura de oficinas en Egipto, Argelia y Singapur a lo largo del presente ejercicio. Fainé consideró clave la gestión del capital y en este sentido señaló que la entidad “no quiere depender de otros, quiere tomar sus propias decisiones”. Así, los seis grandes objetivos del grupo son “aumentar la cuota de mercado, mejorar el posicionamiento de la entidad en banca minorista, diversificar negocio, profundizar en la internacionalización, mantener el compromiso con el tejido empresarial y reafirmar el compromiso social”.
El futuro de
laCaixa es ambicioso según señaló Fainé. Siendo conscientes de la difícil coyuntura económica y la desconfianza internacional generalizada que padecen los mercados, la caja catalana pretende seguir creciendo a través su estrategia a largo plazo de inversión en utilities (gas, infraestructuras, etc.) y la revalorización de sus señas de identidad: “liderazgo, compromiso, confianza e implicación social”.