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Efecto colateral de la Revolución democrática tunecina

Marruecos propone una nueva solución al Polisario

sábado 29 de enero de 2011, 20:11h
La Revolución del Jazmín en Tunez está sacudiendo los cimientos de las sociedades y de los regimenes árabes. El contagio ya ha prendido en Egipto, Jordania y Yemen, y ha llegado a Marruecos. El Palacio Real parece decidido a dar un paso importante para resolver la cuestión del Sahara Occidental en previsión de posibles disturbios. Ante el atasco de las negociaciones y la reticencia de la comunidad internacional a reconocer el hecho consumado de la ocupación marroquí del Sahara Occidental, Rabat quiere volver al Plan Baker.
El jefe del espionaje marroquí, Mohamed Yassin Mansuri, uno de los hombres de máxima confianza del rey Mohamed VI, habría mantenido una reunión a comienzos de enero con altos responsables del Frente Polisario en las Palmas de Gran Canaria. El objetivo de la misma, que se produjo días antes de que las dos partes se encontrasen de nuevo en Manhasset el 22 y 23 de enero para « negociaciones informales » apadrinadas por la ONU, habría sido la de presentar a los independentistas saharauis un nuevo « plan » para resolver el conflicto que dura ya más de 35 años, según informaciones publicadas por la revista especializada « Maghreb Confidencial », y no desmentidas por el gobierno alauita.

Según estas filtraciones, Marruecos estaría de acuerdo en volver al Plan Baker aunque con ligeros retoques. A cambio de que el Polisario renuncie definitivamente a la llamada « República Arabe Saharaui Democrática », proclamada en el desierto argelino de Tinduf en 1975 y reconocida por decenas de países pero no por las Naciones Unidas ni las principales organizaciones internacionales, Rabat se mostraría dispuesta a aceptar el esquema que en su dia planteó el exSecretario de Estado norteamericano James Baker : la puesta en marcha de un periodo transitorio de 8 años en vez de 5 como anteriormente, bajo un gobierno autónomo del Sahara elegido por sufragio universal por la población residente en la excolonia española, al término del cual se organizaría un Referéndum de autodeterminación de la población saharaui. Este plan ya fue aceptado por las dos partes beligerantes en el pasado, pero cuando llegó al trono Mohamed VI desconfió del mismo y terminó por cuestionarlo.

El gobierno de transición en este caso tendría « competencia exclusiva en materia de gestión local, presupuesto del territorio, asuntos tributarios, desarrollo económico, seguridad interna, cumplimiento de la ley, bienestar social, temas culturales, educación, comercio, transporte, agricultura, minería, pesca, industria, medio ambiente, vivienda y desarrollo urbano, agua y electricidad y caminos e infraestructura básica de otro tipo », tal como se concibió el Plan Baker II.

Durante la fase de transición que prevé este nuevo Plan, los independentistas del Frente Polisario y la población refugiada en los campamentos de Tinduf podrían volver al Sahara Occidental. Los militares del Ejército Popular de Liberación Saharaui constituirían « patrullas mixtas » con las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos para la vigilancia y el control de las fronteras.

Esta nueva propuesta marroquí iría un poco más lejos que el plan de autonomía presentado por Rabat en 2007, y se situaría a medio camino entre el proyecto autonomista y el Plan Baker tal como lo diseñó el negociador norteamericano y que fue aprobado en diciembre de 2003 por el Consejo de Seguridad de la ONU en la Resolución 1495.
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